Ciudad de México. El director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Fernández Fassnacht, dijo que la transformación de esta institución debe avanzar “sin intromisiones ni injerencias externas”. También confió en que este lunes se normalicen las clases en todos planteles de educación media superior del Poli, como plazo límite a fin de no perder el semestre.
Para la solución del conflicto en las vocacionales – y los cambios del IPN en general- ofreció diálogo respetuoso con límites, “con el interlocutor autorizado”, la Asamblea General Politécnica.
“Sólo a nosotros nos corresponde imaginar y construir la institución que queremos para los años por venir. Ninguna interferencia podrá distraernos; venceremos resistencias y, con tolerancia y respeto, superaremos nuestras diferencias. Tengan la completa certeza que actuaremos con total independencia y que en este proceso pondremos siempre por delante los intereses de la nación”, dijo ante el Presidente Enrique Peña Nieto.
Durante la ceremonia de entrega de la presea Lázaro Cárdenas 2016, para los mejores estudiantes y académicos del IPN, su director dijo que se ha fijado la ambiciosa tarea de unificar “todas las formas de querer al politécnico”; de sumar y multiplicar todos los afectos.
“Diálogo y unidad. Unidad a través del diálogo. Puedo asegurarles, sin ingenuidad y arrogancia, que vamos bien”, expresó.
El país observa, agregó en su mensaje en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, que el gigante educativo se mueve; pero debemos advertir que su piel sigue sensible.
“Es piel mexicana de estudiantes y trabajadores con una amplia y clara conciencia social; es la sensibilidad de una comunidad atenta y bien informada; es ciudadanía dinámica y efervescente siempre dispuesta a apoyar todas las buenas causas, pero también dispuesta a reaccionar ante las amenazas”.
El IPN (fundado en enero de 1936 por el Presidente Cárdenas) vivió en 2014 un conflicto que derivó en la suscripción de los “acuerdos del queso” (auditorio Jaime Torres Bodet”, en diciembre de ese año.
A 18 meses de su instrumentación, Fernández Fassnacht hizo un recuento de los 10 ejes del plan de desarrollo institucional, proceso durante el cual “algunos eslabones de la cadena empezaron a resentir una mayor presión que era necesario recalibrar”.
Así entramos a un paréntesis; en una especie de tregua para sincronizarnos. Ha sido un proceso duro y aleccionador para todos, en el que ha quedado claro que el Congreso Nacional Politécnico no es un fin en sí mismo, sino el medio y el mecanismo ideal para llegar a la renovación integral del politécnico, “producida y patentada por los politécnicos”.
Hay demasiados intereses en juego, advirtió, y muchos actores en el escenario.
Luego, en entrevista recordó que el problema en las vocacionales del Poli surgió debido a la inscripción del IPN a la subsecretaría de Educación Superior de la SEP .
Ese asunto quedó superado y surgieron otras demandas locales de cada una de las escuelas. “He aceptado que no habrá represalias de los jóvenes que participaron en el movimiento; perseguir a los grupos denominados porriles”; tenemos mesas instaladas y a partir del lunes espero que empecemos a escribir una nueva historia.
En cuanto a salvar el semestre, dijo que el riesgo de perderlo es cada vez mayor y el lunes tendrían que reiniciar las clases y hacer algunos ajustes al calendario.
“Aun el semestre es salvable si se inician clases el lunes, de otra manera tendremos que empezar a vivir algunas consecuencias”, señaló.
El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, dijo que tiene la instrucción presidencial de respetar las decisiones internas del IPN. Esta dependencia, comentó, estará muy cerca para poder seguir apoyando el proceso de fortalecimiento de esta gran institución.
Señaló que en el secretario de educación los politécnicos tienen un gran aliado, con respeto a la vida interna del Instituto, y seguirán trabajando hombro con hombro y codo con codo para hacer del IPN, como lo es ya, una de las mejores instituciones educativas del país.





