Ciudad de México. El cardenal Norberto Rivera Carrera instó a los integrantes de la Legión de Cristo, orden fundada por el sacerdote pederasta Marcial Maciel, a no manipular la palabra de Dios y a evitar que en la difusión del Evangelio sus ideas, por más “brillantes” que éstas sean, monopolicen y sean la base de la prédica.
Al encabezar en la Antigua Basílica de Guadalupe la ordenación diaconal de siete legionarios, el también arzobispo primado de México, precisó: “Al anunciar el Evangelio, ustedes saben que no están proclamando su propia idea, su propio criterio, por brillante que éste sea. Tienen que ser servidores de la palabra, no dueños de la palabra, no manipuladores de la palabra. Sino enseñar lo que realmente Cristo enseñó. Enseñar lo que la iglesia ha enseñado a través de veinte siglos. Muchas veces se presenta la tentación porque oímos alguna idea brillante, porque se nos ocurrió a nosotros que sería mejor proponer otras cosas para la salvación de las personas. Sepan que esa palabra no salva a nadie, solo la palabra de Cristo transforma el corazón del hombre, solo la palabra de Cristo permanece para siempre”.
Ante Ricardo Sada, director territorial de México y Centroamérica de la agrupación religiosa intervenida por el Vaticano, el jerarca hizo hincapié en que los religiosos, y en especial los nuevos diáconos, que posteriormente serán presbíteros, deben entender que en el ministerio se va a ser, no a ser servidos. “Lo que Dios les da ahora no se irá de ustedes jamás, por eso siempre deben ser servidores, como Cristo, que no vino a ser servido sino a servir”.
En la ceremonia fueron ordenados diáconos Alfredo Gerardo Hernández Herrera; Carlos Arturo Castañeda Arnau; César Hernández Rendón; Pablo Solís Aguirre, Eduardo Damián Fabila de Alba, Francisco Javier Delgado Cervantes y Francisco Javier Iñartu Contreras.
Sada, felicitó a Norberto Rivera por sus 50 años de ordenación sacerdotal que se conmemora el 3 de julio. La celebración será al mediodía en la Catedral Metropolitana.
A los “muy amados hermanos legionarios de Cristo”, el cardenal les recomendó siempre inclinarse por las buenas obras a favor sobre todo de los más necesitados y de los más pobres, de todos aquellos que padecen “diversas pobrezas”, consideró. “Que así se pueda decir de cada uno de ustedes. Que pasó por este mundo haciendo el bien en cualquier servicio que los hayan puesto”.





