Por Elio Henríquez, corresponsal
San Cristóbal de Las Casas, Chis. El obispo de la diócesis local, Felipe Arizmendi Esquivel, afirmó que “le preocupa hondamente lo declarado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong”, “en el sentido de que el diálogo que se inció con los maestros inconformes por la reforma educativa no da los resultados esperados y que se implementarán medidas para desbloquear las carreteras”.
Se preguntó: “¿Esto supone un desalojo con la fuerza pública? ¿No se dan cuenta de que un desalojo de esta naturaleza nunca será pacífico? Habría golpes, heridos y muertos, cosa que nadie deseamos”.
En un comunicado agregó que “los (cinco) obispos de Chiapas hemos insistido ante diversas instancias estatales y federales que se abra y se sostenga el camino del diálogo” entre el gobierno federal y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
“Apoyamos, pues, la petición de los maestros inconformes para que haya un diálogo sincero y profundo y seguiremos buscando los canales para que estos diálogos no se suspendan, ni haya desalojos violentos”, expresó.
“Celebramos que se haya iniciado el diálogo en la Secretaría de Gobernación y esperamos que se reanude, pues en dos reuniones no se puede llegar a los acuerdos que sean pertinentes para todos”, manifestó.
Recordó que los obispos han enviado cartas a los líderes parlamentarios de los diferentes partidos políticos en el Senado y en la Cámara de Diputados “para que designen una comisión que escuche y analice las peticiones que hacen los maestros de Chiapas y de los otros estados donde hay inconformidad con la reforma” educativa.
Arizmendi Esquivel subrayó que “no es cuestión de cambiar la Constitución sino de analizar algunos puntos de leyes secundarias de la reforma que el Congreso federal aprobó, y con los cuales estos maestros están inconformes”.
Entre otros puntos, abundó, se debe de “aclarar si es que esta reforma tiene la intencionalidad de privatizar la educación y que ya no sea gratuita; si es que algunos maestros se van a quedar sin trabajo; si se pudieran adecuar las evaluaciones a las realidades de estos lugares, con tantos rezagos históricos; si se les puede pagar de otra forma no electrónica, dada la dificultad para acceder a instancias bancarias”.
Señaló que “con la misma insistencia pedimos a los maestros que levanten los bloqueos carreteros que aún permanecen y permitan el libre tránsito de las personas”, pues “han complicado mucho la vida de la gente y están afectando gravemente a la comunidad”.
Dijo que “los que están sufriendo por estos bloqueos no son sólo los gobernantes, los ricos y los empresarios sino los pobres, los campesinos que no pueden transportar sus productos agrícolas, la gente común y corriente que no puede acudir a una cita médica o a una comparecencia en un juzgado”.
Agregó: “Hay muchos casos de estos, como el de un camionero que tuvo que empeñar su anillo de bodas, porque, a consecuencia de que no le permitieron en varios días pasar con su carga, ya no tenía dinero ni para comer. A mí me ha causado problemas el no poder abastecerme de gasolina, con lo cual mis servicios pastorales se afectan y he visto personalmente los desabastos de gasolina en varias partes”.
Reiteró que “apoyamos al magisterio en sus luchas que sean justas, pero también el justo derecho de los pueblos a transitar libremente por las carreteras”, ya que “nosotros, el pueblo mayoritario, no somos culpables de esa reforma educativa, ni está en nuestras manos el que se abrogue o se modifique. Somos pueblo como los maestros y deseamos vivir en paz”.
En referencia a las amenazas de la Asociación de Locatarios de Mercados Tradicionales de Chiapas (Almetrach), encabezada por Narciso Ruiz Sántiz de que desalojaría violentamente el bloque que los maestros tienen en la carretera de cuota San Cristóbal-Tuxtla Gutiérrez, firmó que “no deseamos caer en una como guerra civil, que a nada bueno nos llevaría”.
Exhortó a todos a que “seamos justos y sensatos, equitativos y no parciales”, pues “no se trata de comprobar quién tiene más fuerza y más gente para presionar, sino de dialogar y de construir juntos la paz social”.





