Ciudad de México. Ante el incremento de 15 por ciento en la introducción de vehículos usados desde Estados Unidos durante el primer trimestre del año, representantes del sector automotor demandaron al gobierno de Enrique Peña Nieto no ceder a las “presiones violentas” que promueven dirigentes de comerciantes de vehículos usados para dar marcha atrás a los controles de importación.
En conferencia de prensa, Guillermo Rosales, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Distribuidores de Automotores (AMDA) dijo que además de bloqueos en los puntos fronterizos, apoyados por políticos de dicha región, los dirigentes de comerciantes de vehículos usados ha recurrido a prácticas anómalas como utilizar un mismo certificado de regulación ambiental para distintos automóviles, además de que se han detectado inconsistencias en el domicilio fiscal, falseamiento en el precio y el hecho de que no se verifica el historial de las unidades.
Detalló que dichos comerciantes están actuando en colusión con empresas establecidas en Estados Unidos, a las cuales se les envían los datos de los autos vía correo electrónico y mediante un pago éstas emiten certificados ambientales y envían facturas para acreditar el valor de los autos, pero con un precio hasta 50 por ciento por debajo del valor real, lo que les permite a los importadores disminuir el pago de impuestos.
Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (Amia) dijo que el sector automotor no se opone a la importación de vehículos usados, la cual está hoy regulada por un decreto.
Explicó que para hacer una internación al interior del país de un vehículo se tiene que pagar 10 por ciento de arancel y 16 por ciento de impuesto al valor agregado (IVA), mientras que si el vehículo es para la frontera el arancel es de 1 por ciento, pero no se debe permitir que haya importaciones sin cumplir con los requisitos legales.
Aseguró que debe ser un interés del gobierno federal la protección de una industria cuyos sueldos son hasta dos veces mayores que el salario que se paga en las manufacturas.
Guillermo Prieto Treviño, Presidente de la AMDA dijo que el decreto para regular la importación de usados ha tenido un efecto positivo en las ventas de autos nuevos, las cuales registran un incremento cercano al 20 por ciento en lo que va del año.
Estimó que para el cierre de 2016 se comercialicen en el país más de un millón 500 mil unidades.
Recordó que de octubre de 2005, cuando se abrió la frontera, a 2015 se vendieron 10.7 millones de automóviles nuevos pero se introdujeron 7.5 millones de vehículos usados.
“Es decir que 75 por ciento de las ventas estaban correspondidas por un auto que entraba por la frontera”.
Miguel Elizalde, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact), dijo que la misma situación afecta a camiones y autobuses pues de 2013 a 2015 habían venido disminuyendo las cifras de vehículos pesados usados pero en 2016 se ha revertido esta tendencia, pues se ha incrementado 7 por ciento la importación de unidades pesadas.
“En la Ciudad de México estamos viendo efectos ambientales por la importación de chatarra. La solución es reducir la edad promedio de la flota y la importación de vehículos de desecho no ayuda en nada”, consideró.
El presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Oscar Albin, dijo que dicha industria también se ve afectada porque la introducción de autos chatarra que inundan el mercado de autopartes usadas.
Prieto Treviño dijo que México tiene la capacidad de vender 2 millones de autos al año pero la importación anual no debe ser mayor de 150 o 200 mil.





