Carlos López Torres
Ubicada en las inmediaciones del balneario de Lourdes, enclavada entre los cerros, Cañada de Yáñez, la pintoresca comunidad perteneciente al municipio de Santa María del Río, espera con sus más de 150 familias, cuya paciencia se agota, nos comenta el agricultor Rosalío Álvarez que, después de 40 años de no recibir atención a su demanda para rehabilitar la presa grande, este gobierno “que promete la prosperidad de todos juntos”, tome en cuenta la petición de desazolvar la presa de almacenamiento que la Secretaría de Recursos Hidráulicos construyó en 1976 para el servicio del pueblo de México, como dice en la placa firmada por el PRI.
Hemos esperado tranquilamente que los gobernadores de los dos partidos y los presidentes municipales, también de los partidos que han ocupado la presidencia municipal, volteen hacia esta comunidad de vocación agrícola que en sus mejores momentos llegó a producir toneladas de aguacate, chayote, verduras y algunos frutales, nos cuenta Lucio Agúndiz, quien lleva años excavando un pozo que todavía no da agua para paliar la sequía, causante de que “el oro se nos haya venido encima”, nos dice entre sonriente y nostálgico, al momento que nos muestra las copas de los árboles de color amarillento que han pasado a formar parte del paisaje de la comunidad.
Y es que no sólo se trata del olvido oficial, sino de la omisión de los sucesivos presidentes municipales respecto a la actitud caciquil de Ladislada Rincón, mujer impositiva y recia de la propia comunidad, quien ha acaparado durante años, incluso sin los trámites y procesos de elección, todas las representaciones de los programas gubernamentales como Oportunidades y la perforación de dos pozos, uno de los cuales no dio agua y otro que ella administra, con cobros excesivos a quienes aportaron, así como el cobro de agua potable. Y todavía quiere construir otro pozo con una cooperación muy elevada y el requisito de que presentemos las escrituras debidamente registradas, nos dice Pedro Grimaldo Naranjo.
La alternativa que vemos ante la construcción de un nuevo pozo que terminaría por abatir la poca agua que nos queda, es precisamente desazolvar la presa grande, para lo cual contamos con un comité que haga las gestiones necesarias y le dé seguimiento a nuestra petición. La Cañada de Yáñez puede entonces resurgir como productora agrícola.
Cuando le preguntamos su opinión sobre la planeación anunciada por el titular de la Comisión Estatal del Agua, Jesús Medina Salazar, quien declaró que para finales de 2020 la CEA planea tener listos los proyectos de rehabilitación de dos presas de la Zona Industrial y la construcción de la presa La Cantera, el agricultor responde con reclamo, de inmediato: ¿Y nosotros los campesinos cuándo seremos atendidos?
También nosotros somos productivos y pagamos impuestos, agrega. En los tiempos que funcionaba bien la presa, antes de que nos cobraran a 30 pesos la hora del poco riego que hay, sacábamos a esta tierra entre seis o siete mil cajas de aguacate o chayote, hoy sólo sacamos puro chayote y algo de durazno, todo porque como dice don Lucio Agúndiz, “se nos vino encima el oro”. ¡Mírelo!, nos señala las hojas de la copa del árbol que nos dio sombra durante la plática.





