Carlos López Torres
No es gratuito que a unos días de que se cumpla el primer año de ejercicio de gobierno y se alisten los preparativos para el primer informe de Carreras López, el secretario de Finanzas, José Luis Ugalde, por fin se atreva a recorrer el velo del endeudamiento y nos salga con que el gobierno de la prosperidad no lograra abatir la excesiva deuda heredada por los despilfarradores gobernantes que han malgastado el erario de la entidad, con el inocultable estancamiento que se pretende atenuar con la llegada de las armadoras.
Como si en la transición de poderes no se hubiese llevado a cabo un acto de entrega- recepción, donde uno supone debió consignarse en el acta respectiva todo tipo de pormenores y pendiente dejados por el ex gobernador priísta Fernando Toranzo, incluyendo, por supuesto, lo relativo al estado financiero, sorpresivamente el funcionario responsable del área que pretende mediante sus declaraciones justificar por adelantado la continuación del endeudamiento y, de paso, curar en salud al gobierno actual con sus tardías declaraciones, encuentra el momento propicio para adelantarnos: lo advertí a tiempo, yo se los dije.
Uno también supone que los antecedentes del caso de endeudamiento obran en poder de los reprobados diputados que aprobaron la cuenta del ex gobernador Toranzo Fernández, quien no obstante haber manejado más presupuesto que su antecesor, el exonerado Marcelo de los Santos, quien tampoco cantaba mal las rancheras, no logró cumplir a cabalidad con esa especie de consolación reiterada por algunos ciudadanos cada vez que se sienten defraudados por algún gobernante de cualquier nivel de gobierno: bueno, robó, pero siquiera hizo algo.
Sin embargo, en la víspera del millonario informe que se avecina, otros funcionarios han anunciado a bombo y platillos toda una serie de obras espectaculares, aunque no han aportado la información respectiva ni han dado nombres de contratistas y constructoras que llevarán a cabo las monumentales obras. Vamos, ni siquiera han tomado en cuenta a los supuesto beneficiados, a quienes pareciera se les asigna sólo el papel de contribuyentes en el pago de las deudas y aplaudidores por adelantado de las obras, que luego tienen que reconstruirse o, en el mejor de los casos, remediarse.
Tal es el caso del acueducto que traerá agua desde el río Pánuco a nuestra ciudad capital, una vez que el gober de Nuevo León, mejor conocido come El Bronco, definitivamente canceló el mentado proyecto Nuevo León VI, por considerarlo altamente costoso para la industrializada entidad, en cuya construcción participaba el apapachado Grupo Higa.
Asimismo, se ha anunciado la construcción del metrobús en la avenida Industrias que tanta polémica e inconformidad ha despertado por la falta de transparencia con que se ha manejado el asunto.
En el marco del crecimiento del endeudamiento para satisfacer las exigencias de las armadoras, en lugar de desempolvar al pecaminoso Satanás, que no asusta ya a nadie, el gobierno debe alejarse de la opacidad y las tinieblas, para dar paso a la transparencia y la información puntual. ¿Cuánto nos costará traer el agua de la Huasteca, quiénes serán los constructores de la obra y cuánto nos tocará poner a los potosinos? Se lo dejamos de tarea a los diputados.





