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Madrid. Los socialistas españoles mantenían este sábado en Madrid una tensa reunión que decidirá la suerte de su líder, Pedro Sánchez, y probablemente el futuro político inmediato de España, empantanada desde hace más de nueve meses.

La salida de Sánchez, como piden sus críticos, podría acabar con el bloqueo político en el país.

El secretario general de la formación se opuso a la propuesta del presidente interino, el conservador Mariano Rajoy, para formar gobierno tras la repetición de las elecciones generales el 26 de junio. Igual que en los primeros comicios, en diciembre del año pasado, las urnas no arrojaron mayorías claras, lo que provocó un estancamiento que ha durado ya nueve meses.

Tras las primeras elecciones fue Sánchez quien se presentó a la investidura, aunque fracasó al no tener los apoyos parlamentarios suficientes.

Sánchez insiste en que no facilitará una reedición del gobierno del Partido Popular, como exigen sus críticos dentro del PSOE. En caso de que los partidos con representación en el Congreso no alcancen un pacto de gobierno antes del 31 de octubre se convocarían las terceras elecciones, algo inédito en el país.

“No es No”, gritaban más de cien militantes afines a Sánchez, congregados frente a la sede nacional del partido para defender la firme oposición de éste a que los socialistas faciliten un gobierno en minoría de la derecha.

Pasado el mediodía, el bloqueo era total entre los dos bandos enfrentados en el comité federal del PSOE, una especie de “parlamento” del partido formado por cerca de 300 integrantes.

Al salir para un receso, varios participantes indicaron a la prensa que de momento no había acuerdo sobre el orden del día, que determinará si Sánchez sigue en el cargo.

El actual líder está fuertemente debilitado desde que el miércoles dimitió en bloque cerca de la mitad de la cúpula dirigente del partido, y espera recuperar su impulso convocando unas primarias el próximo 23 de octubre, con la esperanza de que los militantes lo revaliden en el cargo.

Sus detractores, recibidos este sábado por los simpatizantes de Sánchez a gritos de “traidores”, “golpistas” y “fascistas”, no reconocen sin embargo su autoridad, y quieren que el partido quede de forma interina en manos de una gestora.

El nudo del conflicto está en si el PSOE debe continuar impidiendo que el conservador Partido Popular (PP) gobierne en minoría, posición que defiende Sánchez, o si por el contrario debe abstenerse en el Parlamento y permitir que Mariano Rajoy siga de presidente del ejecutivo, tras más de nueve meses de interinidad.

“Para todos es muy penoso” el bloqueo reinante hasta ahora, y “se está intentando por pura responsabilidad (…) llegar a un acuerdo”, dijo a los periodistas María Antonia Pérez León, integrante del comité federal y favorable a Sánchez.

Si los críticos logran imponerse a Sánchez, la nueva dirección socialista podría facilitar el gobierno de Rajoy, aunque el candidato del Partido Popular todavía no ha dicho si volverá a presentarse a la investidura tras fracasar en las dos votaciones a las que se sometió el mes pasado.

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