Israel López Monsivais
Ha transcurrido una semana del triunfo de Donald Trump. Al levantarme todos los días pensando en su victoria quiero creer que sólo fue una pesadilla. Sin embargo, el elefante blanco sigue ahí, acechando con su diatriba verbal ofensiva a los migrantes mexicanos. El pasado 8 de noviembre los estados de la Unión Americana se tiñeron de rojo anunciando la amenaza del racismo.
Favorecido por los colegios electorales (perdió el voto popular) el magnate originario de Queens tomará protesta en enero de 2017. Nos equivocamos en el diagnóstico académico y periodístico. Las señales ahí estaban. Ascenso y victorias electorales de la derecha nacionalista en todo el mundo: Brexit, Grecia, Alemania, Japón, India, Hungría, Francia y Filipinas, por mencionar algunos casos.
José Mujica, ex presidente de Uruguay y actual senador, en un reciente encuentro en Madrid comparo la victoria de Trump con la incursión del nazismo y el fascismo. Expuso: “Surge esta respuesta, que se parece a muchas cosas que pasaron en 1930 en el mundo, con una prédica ultranacionalista y chovinista”. Se puede interpretar como un neoproteccionismo que se resiste a los procesos migratorios.
Vladimir Putin y Donald Trump no esconden su mutua simpatía. Este acercamiento cambiaría la geopolítica. Hipotéticamente se podría dar un alineamiento entre Rusia y EU parecido al que existía antes de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, la OTAN perdería sentido. Situación que preocupa a los miembros de la Unión Europea.
A partir del triunfo del candidato republicano las relaciones internacionales de EU se modificarían: ¿Ratificará el acuerdo con Irán? ¿Se dará vuelta atrás al acercamiento con Cuba? ¿Habrá confrontación con China? ¿Quitará el apoyo económico a Corea del Sur? Son algunas de las incógnitas que tienen al mundo intranquilo.
Podemos advertir el nacimiento de una internacional populista de ultraderecha que sería encabezada por Donald Trump. Definitivamente las definiciones a este fenómeno político las encontramos en los escritos de Ernesto Laclau. El teórico posmarxista definió al populismo como una lógica que atraviesa propuestas políticas. No es una ideología. Son políticas identitarias.
“Tomaremos a los que tengan antecedentes, pandilleros, traficantes de drogas. Los vamos a sacar del país o a encarcelar”. Fue el primer posicionamiento en referencia a la migración que dio como presidente electo Donald Trump en entrevista para 60 Minutes de la cadena CBS. Aseguró que al asumir la presidencia deportará entre 2 y 3 millones de inmigrantes.
En los primeros cien días de gobierno el aprendiz de presidente pretende renegociar el TLCAN, deportar masivamente a los indocumentados, gravar las remesas e imponer tributaciones especiales a las importaciones de autos. El gobierno federal mexicano no tiene plan B, las autoridades de SLP no han anunciado alguna estrategia de contención a los problemas que se avecinan. ¿Qué pasara con nuestros paisanos?
Peña Nieto y los ex presidentes Salinas, Zedillo, Fox y Calderón apostaron a un modelo de crecimiento económico de intercambio comercial con el país del norte. Grave error no fortalecer el mercado interno. Barack Obama ha sido el presidente estadunidense con más deportaciones de la historia. Y los últimos mandatarios de Los Pinos han sido cómplices con el programa Frontera Sur al ser una cacería de migrantes.
Milton Antilio Chinchilla, cónsul del El Salvador en SLP, declaró en entrevista para el semanario Express que en la entidad potosina existe abuso del crimen organizado, detenciones arbitrarias de autoridades mexicanas, extorsiones y violaciones. Es momento de denunciar el racismo y clasismo de la sociedad estadunidense y convertirnos en aliados de los centroamericanos que cruzan nuestro territorio. Empatía, solidaridad y fraternidad para todos los migrantes del mundo.
Aguijón: retomando las palabras de la Casa Stark en Juego de Tronos: “winter is coming”.
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