Juan Manuel Vázquez 

Ciudad de México. “No tuve suerte de ser el primer campeón mundial abiertamente gay”, dice el puertorriqueño Orlando Cruz, quien hace dos semanas disputó el título ligero OMB a Terry Flanagan. “Era importante para mi carrera pero también para enviar un mensaje en el deporte, donde hay muchas expresiones machistas y discriminatorias”.

Orlando apuesta sobre todo a la educación basada en el respeto, y piensa en su academia de boxeo, donde prepara niños y jovenes. “Me ven como un ejemplo y sus papás les han enseñado a ser respetuosos. Cuando han escuchado que me descalifican por mi sexualidad, se molestan y me defienden”.

Orlando no sabía que en el futbol mexicano la palabra que resuena en los despejes de porteros era “puto”. “Si los chicos ven que sus padres lo hacen, ellos también lo harán. Así reproducen muchos estereotipos, piensan que es normal utilizar una palabra para denigrar a los que son diferentes”.

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