Notimex

Ciudad de México. Rodeado por gran cantidad de vinilos que van del rock a la música caribeña y dan cuenta de sus influencias musicales, y por recuerdos de varios países en los que ha triunfado, el pianista, músico y arreglista mexicano Héctor Infanzón se entrega a lo que desde niño es su pasión: la música.

Un oficio que aún con sus altibajos siempre lo ha hecho dichoso; que le ha permitido crecer en lo que le gusta y, lo mejor de todo, que tras 40 años de ejercerlo no lo agota, por el contrario, lo mantiene pleno y con muchos planes a futuro, relata a Notimex.

El más inmediato, dice, es el lanzamiento de su propia Big Band jazz, la cual prefiere clasificar como orquesta ecléctica, y cuyo lanzamiento y primer disco está previsto para 2017, en el que desde ahora vaticina como un gran año.

El sonido la agrupación, conformada por 14 músicos y una bailarina, está muy bien definido; alientos y metales logran una interesante identidad que Infanzón atribuye a todos sus años de trabajo y experiencia; a todas las “horas de vuelo” y caminos recorrido, desde aquella remota convicción, en que, a los tres o cuatro años, supo que lo suyo sería la música.

En aquel entonces, recuerda, le encantaba escuchar a su padre explorar el sonido de un pequeño vibráfono; aunque sus influencias se explican solas, pues viene de una familia tan musical que, reconoce, “no había forma de irse para otro lado”.

“La música ha sido siempre mi lugar, mi santuario, el lugar donde puedo jugar, estar a solas, conversar conmigo, con mis amigos, mi familia; tengo una gran influencia de mi padre, que escuchaba jazz, de mi mamá la música clásica y afrocaribeña, de mis hermanos el rock y de mis hermanas el pop.

Quizá por eso es que ha estado involucrado en los más diversos proyectos, como ejecutante, pero también como arreglista y productor de afamados artistas que van de Emmanuel y Mijares, a Maldita Vecindad, pasando por Tania Libertad, Eugenia León o Betsy Pecanins.

“Haber colaborado con orquestas de baile, tocar en centros nocturnos, acompañando a muchos artistas; hacer obra sinfónica, tocar piano clásico; presentarme en los principales espacios del mundo, en muchos festivales y escuchar a músicos de todo el orbe”, todo eso es hoy Héctor Infanzón.

Y es que para el artista, “cuando se viaja es cuando uno se da cuenta de que lo importante es la identidad, me preguntó qué es lo que a mí me toca contar, la que nos corresponde como mexicanos”.

Como nativo de la Ciudad de México, expone, recoge esas influencias que la ciudad le brinda, la hibridez de todo lo que sucede, la mezcla de culturas, “porque esta ciudad es muy rica y mi música es resultado de toda esta hibridez, ese eclecticismo que me encanta ofrecer en todo lo que hago”.

Para Infanzón, entre sus experiencias más valiosas ha estado el fracaso, el saber que hay que prepararse para proponer y tener algo que decir, “en la vida, todo me ha enseñado algo, no puedo decir que haya una experiencia mejor que otra”, asegura, pues su compromiso es al ciento por ciento, en las buenas y en las malas.

Así, dice, cuando la gente oye que tu discurso es ofrecido con sinceridad lo aprecia, percibe cosas, por muy compleja que sea la melodía.

Constantemente clasificado dentro del jazz, Infanzón considera que es un género que vive un buen momento, porque hay muchos proyectos y muchos jóvenes, “lo que más me gusta es la apuesta que se percibe por la música original, es importante que se conozca lo que tenemos que decir los nuevos músicos.

“Eso nos da identidad a todos, como país, como artistas y cuando salimos al extranjero es lo que mejor nos defiende, la propuesta original, algo a lo que se está muy abierto en el mundo, de ahí que haya músicos mexicanos a los que les vaya mejor fuera de su país”, apunta.

“Yo no sé si hago jazz, incluyo el jazz como lo hago con el pop, el rock, ahora lo que estoy haciendo es algo muy cercano al latinjazz, somos improvisadores y nos regodeamos en improvisar”, confesó al referirse a su orquesta que espera vea la luz el próximo año, con un disco y una gira por el país.

Como parte de la celebración por sus 40 años de carrera, abundó, también estamos sacando una compilación de mis cuatro o cinco discos anteriores, “De manera personal”, “Citadino”, “Devenir de la noche” e “Impulsos”; otro que se llama “Vibratos de clavesín” y un DVD en vivo a piano solo.

“Estamos de fiesta y también con ese espíritu va la orquesta, un concepto que se propone recuperar las noches de centro nocturno para un público de 45 años en adelante, para el cual la oferta ha ido decreciendo”, comenta.

El concepto tuvo su primera presentación el pasado 2 de diciembre en un restaurante de Cuernavaca, aunque formalmente será lanzado el año entrante, en busca de desempolvar a esa generación, para que pueda divertirse y pasarla bien, en algo más que no sea una cena o una ida al cine, concluye el músico, para luego retomar su ensayo.

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