Israel Rodríguez
Ciudad de México. El aumento al precio de los combustibles al inicio del año no parece ser el momento más adecuado para su aplicación, pues este arranque de 2017 está plagado de incertidumbre por la fragilidad de la economía interna y amenazas de políticas externas, consideró CI Banco. En el ínter, el gobierno federal deberá de asegurar que estas condiciones de eficiencia se mantengan y sin dejar de ver el traspaso que podría tener a la inflación, advirtió.
Los especialistas de CI Banco alertaron que en el corto plazo, el impacto será negativo para el consumidor: ya que se le reduce su ingreso disponible al aumentar el costo de gasto cotidiano. El consumidor no sólo se verá afectado por el impacto que tenga en su gasto con el aumento en la gasolina, sino que también sobre muchos otros productos y servicios que aumentarán de precio para cubrir la subida del costo de sus insumos de transporte.
La gasolina es considerada el principal bien y servicio con efectos multiplicadores en los precios de otros bienes. En los últimos meses, el productor ha enfrentado mayor inflación que el consumidor debido a la fuerte depreciación del tipo de cambio que afectó el precio de sus insumos (la mayoría importados), así como mayores costos de financiamiento por los constantes incrementos en las tasas de interés.
Los productores de los bienes y servicios tendrán un incremento en sus costos debido a su pago adicional en su combustible. Es muy probable que en el corto plazo el empresario busque trasladar parte de estos nuevos mayores costos en el precio final de los bienes y servicios, lo que presionaría a la inflación al consumidor y las expectativas los agentes económicos de futuras alzas en precios.
Estimaron que la inflación en México cerrará 2016 cerca de 3.50 por ciento, pero es probable que continúe con la tendencia alcista y quizá alcance hasta 5.0 por ciento en algún momento del año, para cerrar 2017 en niveles cercanos a 4.5 por ciento anual. El incremento en el precio de la gasolina provocará que la inflación mensual en enero sea cercana a 1.0 por ciento o 4.0 por ciento anual.
Destacaron que la estabilidad de precios siempre es un escenario frágil y vulnerable, por lo que la tasa de inflación puede aumentar de forma rápida en poco tiempo. Las tasas de inflación altas persisten en la memoria de la gente y tienen efectos adversos duraderos. Lograr la estabilidad de precios ha sido muy difícil para la autoridad monetaria, pero mantenerla es igual de trascendental.
Bajo este escenario, el Banco de México se vería en la necesidad de intervenir para desinflar esas posibles presiones inflacionarias. La forma de hacerlo sería a través de una política monetaria restrictiva, esto es, aumentos en tasas de interés. Si ya en el pasado la autoridad monetaria había decidido subir el costo del dinero anticipando futuras presiones en precios, si estas se materializan, tendría razones suficientes para continuar con esa política.
Estas alzas continuas en tasas de interés tarde o temprano afectará el potencial de crecimiento, por lo que podría tener efectos negativos en el ya por sí ritmo modesto de crecimiento del PIB de México de los últimos años.





