Susana González G.
Ciudad de México. La organización El Poder del Consumidor (EPC) demandó al secretario de Salud, José Narro, que sea retirado o modificado el etiquetado frontal colocado en alimentos y bebidas industrializadas, vigente desde 2014, y se elimine la campaña “Checa y Elige” al considerar que atentan contra la salud y derecho a la información de los mexicanos, además de que fueron impuestos a conveniencia de la industria alimentaria.
En una conferencia de prensa organizada frente a la sede de la Secretaría de Salud (Ssa), en Chapultepec, Alejandro Calvillo y Firella Espinosa, director e investigadora en salud alimentaria de EPC, respectivamente, aseveraron que el etiquetado es engañoso. Resulta tan poco claro, destacaron, que en una encuesta entre estudiantes de nutrición realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) menos del 2 por ciento de ellos hizo una interpretación adecuada de la información que exhibe.
El principal problema del etiquetado es que promueve el consumo de azúcares pues el valor de referencia que utiliza para los mismos es de 90 gramos por día, lo cual contraviene las recomendaciones al respecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece 50 gramos como criterio general y 25 gramos diarios como criterio ideal, sobre todo para países que como México padecen una epidemia de obesidad. Firella Espinosa sostuvo que tan sólo una botella de Coca Cola de 600 gramos cubre 70 por ciento de los azúcares diarios.
Alejandro Calvillo aseveró que frente a las declaratorias de emergencia epidemiológica por sobrepeso y obesidad que declaró la Secretaría de Salud en noviembre del año pasado, su titular, José Narro, debe ordenar a la Cofepris la modificación del etiquetado porque constituye la herramienta básica del consumidor para verificar el contenido de los productos que ingiere.
EPC recordó que incluso desde 2014, antes de que se aprobara dicho etiquetado tanto la OMS como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) manifestaron su desacuerdo con el etiquetado frontal e incluso Maureen Birmingham, antigua directora de la OPS, declaró que “tiene el riesgo de malinformar al consumidor” y que el valor de 90 gramos de azúcar por día que maneja resulta “incompatible” con la estrategia de sobrepeso, obesidad y diabetes emprendida por el gobierno mexicano.
Calvillo consideró que el actual titular de la Ssa, José Narro, tiene más conocimiento y apertura sobre el tema, por lo que lo que confió en que el etiquetado será modificado, por lo menos en el criterio del azúcar.
Mantenerlo tal como está, dijo, sería incurrir en complicidad y una política pública debe estar libre de conflicto de intereses pues denunció que la industria alimentaria tuvo gran injerencia en la elaboración del etiquetado porque “claramente no quiere que baje el consumo de calorías”.
Julio Salazar, asesor de El Poder del Consumidor, informó que desde noviembre del año pasado la organización ganó un amparo contra el etiquetado y el juzgado octavo de distrito en materia administrativa del primer circuito ordenó modificaciones pero la Cofepris presentó un recurso de revisión que todavía no se resuelve.





