Elio Henríquez, corresponsal

San Cristóbal de Las Casas, Chis. El obispo de la diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, criticó las “campañas adelantadas” que realizan muchos políticos que aspiran participar en las elecciones del próximo año en busca de un puesto de elección popular.

“Por mi servicio pastoral, recorro con frecuencia las carreteras y las comunidades y veo por muchas partes grandes carteles con nombres de candidatos a diferentes cargos políticos, aunque sagazmente no se presentan como aspirantes explícitos a determinado puesto de gobierno”, dijo en un comunicado.

Añadió que “hay quien se dice ser ‘luz para los pobres’; otro se presenta encabezando una fundación que parece tener sólo fines sociales, pero para cualquiera que tenga un poquito de sentido común y de criterio, esto ya es una campaña con fines electorales, tanto para la presidencia de la República, como para la gubernatura de nuestro estado y para los demás cargos políticos”.

Manifestó que “la ley prohíbe hacer campañas explícitas con tanto tiempo de anticipación, pero la astucia política encuentra resquicios y formas de hacerse campaña, aunque jurídicamente no se le pueda calificar como tal”.

Es comprensible, abundó, que “con anticipación se muevan los personajes con aspiraciones de ascender políticamente, pues si nadie los conoce, si no se hacen propaganda, saben que no recibirán el ansiado voto, que es lo que más les interesa”.

Arizmendi Esquivel expresó que “es triste y preocupante que algunos recorran municipios y comunidades repartiendo cosas, regalando cubetas, playeras, dinero, refrescos, láminas y otros enseres, lo cual no acostumbraban hacer antes de intentar una candidatura”.

Se preguntó: “ ¿Lo hacen porque tienen un gran corazón, porque toda su vida han sido generosos y espléndidos? ¿O es una generosidad de ocasión, interesada por el voto ciudadano? ¿Es una forma nada disimulada de comprar el voto de los pobres? ¿Se hacen campaña con sus propios recursos, o con apoyo de personas y empresas con quienes contraen un compromiso de futuro, en caso de que el voto les favorezca?”

Si no hacen esto, continuó, “no tienen esperanzas de ganar. Es que se han degenerado las contiendas electorales en detrimento de una sana y madura democracia. Ya no importan las ideologías partidistas, sino los intereses. Ya no importa si alguien cambia de partido porque en el que ha militado no lo tomaron en cuenta, sino ganar a como dé lugar. No importa educar al pueblo para una democracia reflexiva, sino aprovecharse de la pobreza e ignorancia de las masas populares. Muchas personas van a los mítines no por escuchar propuestas, sino para ver qué les dan, y apoyan a quien más les regale cosas. Eso no es democracia. Eso es degradación de la democracia”.

El obispo exhortó “a nuestro pueblo a ser más crítico y no dejarse embaucar. Que conozcan a las personas, que analicen su historia, su estabilidad emocional y familiar, su honestidad, su congruencia en otros cargos ejercidos, su sinceridad al proponerse como servidores del pueblo, sus principios religiosos, su experiencia en servicios comunitarios”

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