Marlene Santos Alejo

Ciudad de México. La conquista del título de la Copa Confederaciones 1999 significó la culminación de un trayecto accidentado, un camino de espinas en el que hubo amenazas, escándalo por el supuesto dopaje del Tilón Chávez y de Raúl Rodrigo Lara, indignación profunda entre los jugadores que -para sorpresa y furia de los federativos- renunciaron masivamente al Tri y a jugar el certamen que estaba en puerta e iba a disputarse en México.

Justo a tiempo todo se arregló, pero en las horas de incertidumbre, de enojo y negociaciones, el equipo comandado por Manuel Lapuente se unió como nunca, estaban en plena comunión, cohesionados “dentro y fuera de la cancha”, y aunque iniciaron con titubeos, dieron el campanazo. En la final vencieron 4-3 a Brasil para adueñarse del que hasta hoy es el máximo logro de la selección mayor de futbol.

“Yo era el capitán del equipo -recuerda Claudio Suárez-, y ya habíamos pasado por una acusación de dopaje, justo contra mí en la Copa Confederaciones de 1997, y aunque dizque todo se aclara al final, yo siento que te manchan con una semillita de duda, algo injusto cuando te sabes inocente. Estábamos en la Copa América Paraguay 1999, entonces nos informan que en un control antidopaje habían salido positivos Paulo César Chávez y Raúl Rodrigo Lara”.

Era el tiempo en que la Federación Mexicana de Futbol, encabezada por Enrique Borja y Hugo Enrique Kiese, buscaba estrechar lazos con la Confederación Sudamericana, “y nos enteramos que ellos de buenas a primeras aceptaron el castigo, y dijimos, oye no, primero defiéndenos. La realidad es que no nos sentimos apoyados y surgió mucho malestar en el plantel”, recuerda el Emperador.

Reloj Actual - Hora Centro de México