Un tanto para la ciudadanía
Fracaso multifactorial
Lo que no dijo la síndico

El contrato entre el ayuntamiento de la capital y la cuestionada empresa Panavi tiene las horas contadas. Ayer, la síndico María Isabel González Tovar, presidenta de la Comisión de Hacienda del Cabildo, fue la encargada de anunciar que cancelarían de manera anticipada el documento por el que, desde la administración de Mario García Valdez, se acordó la sustitución e instalación de 47 mil luminarias led.

Hay varios datos interesantes que fueron admitidos o revelados durante la conferencia de prensa que dio María Isabel González acompañada por regidores del Partido de la Revolución Democrática. El primero de ellos es que informó que un grupo de regidores perredistas, “con el apoyo y confianza en su capacidad negociadora” de Ricardo Gallardo, llevaban meses sosteniendo encuentros con representantes de la empresa para llegar a acuerdos. ¿Cuáles eran esos arreglos? Es la pregunta que quedará sin respuesta.

María Isabel González reconoció que el contrato con Panavi afectaba de manera irresponsable y alevosa al erario municipal, sin embargo, absolutamente nada dijo acerca de que el primer interesado en mantener con vida el convenio y quien además pedía que se le incrementara en más de 200 millones de pesos su contenido era, precisamente, el presidente municipal, Ricardo Gallardo Juárez.

Como se recordará, en agosto del año pasado, Gallardo Juárez envió al Congreso del Estado una propuesta para que autorizaran cambios a lo convenido con Panavi, entre los cuales se encontraba justificar el incumplimiento de la empresa con el argumento de que surgieron “gastos no contemplados” y por ese motivo requerían más dinero para cumplir con el acuerdo.

Antes de que el blanqueamiento de cuentas públicas se convirtiera en asunto de interés nacional, la palabra corrupción inmediatamente era vinculada a los millones de pesos que se decía pasaban de mano en mano entre algunos diputados para que se convencieran de los beneficios que traerían a sus cuentas bancarias y a los potosinos si aprobaban el proyecto presentado por Gallardo Juárez.

Desde entonces ya se mencionaba a Enrique Flores Flores, J. Guadalupe Torres Sánchez y Óscar Bautista Villegas como los promotores de la compra de voluntades a favor de Panavi y los deseos del alcalde; sin embargo, no fueron capaces de cumplir con su encomienda y, al no contar con los 18 votos necesarios, decidieron postergar la discusión devolviendo el dictamen a comisiones para votarlo cuando hubiera disposición.

En video quedó registrada una conversación que sostenía por mensajes en su celular el diputado priísta Fernando Chávez Méndez en la que su interlocutor le informaba: “Les están doblando la cantidad a Esther y Rebeca ya se les había zafado”, el mensaje confirmaba las negociaciones secretas que se llevaban a cabo para doblegar a los diputados explotando su lado más frágil: el amor por el dinero.

El fracaso de Panavi es multifactorial. En gran parte se debe a las constantes denuncias y movilizaciones de un grupo de ciudadanos y comerciantes por quienes nadie daba un peso. A pesar de haber sido fuerte y frecuentemente criticados en medios de comunicación y redes sociales de personajes ligados al grupo gallardista, los ciudadanos opositores no abandonaron su lucha para evitar el llamado “robo del siglo”.

Resistieron las provocaciones de legisladores como José Luis Romero Calzada, quien constantemente se burlaba de ellos durante las sesiones; aguantaron el desdén con el que la mayoría de los diputados los trataba y demostraron que sin importar qué tan pequeños puedan ser o sentirse comparados con el monstruo corruptor a vencer, sí es posible transitar un camino para devolver un poco de poder a la ciudadanía.

La incorporación de Jorge Vera Noyola como subsecretario de Enlace Interinstitucional, sin duda parece haber sido uno de los elementos claves para evitar que se descontrolara la votación en perjuicio de los potosinos. Juan Manuel Carreras se anotó una victoria al elegir a Vera Noyola, de personalidad calmada y conciliadora, para rehabilitar las relaciones que meses atrás tenía rotas con algunos diputados, incluso de su partido.

La cobertura que los medios de comunicación hicieron sobre Panavi sirvió para que la ciudadanía se allegara la información suficiente para fijar una postura en relación a la adquisición de luminarias. De esa manera fue como los grupos empresariales comenzaron a tomar con seriedad a los disidentes, quienes estuvieron encabezados en 2015 por Rafael Aguilar Fuentes, mejor conocido como Chiquilín, quien no se cansaba de criticar a Panavi y a Mario García Valdez por endeudar a San Luis Potosí; pero que ahora como ciego y fiel defensor de las acciones de Ricardo Gallardo, se convirtió en el principal crítico de los detractores de la empresa.

Desde que estaba en campaña, Ricardo Gallardo aseguró que el contrato con Panavi, que en ese momento apenas iba a firmarse, estaba chueco y era un robo. Igualmente dijo que “no le temblaría la mano” para encarcelar a Mario García, por ese negocio. A dos años de distancia, no sólo no cumplió su promesa; sino que ahora era él quien buscaba entregarle más recursos a la empresa que antes acusaba de vender luminarias a precios inflados.

Ahora, doblemente derrotados, Gallardo Juárez y su equipo pretenden hacer creer a la ciudadanía que gracias a ellos Panavi se irá sin recibir un solo centavo. El anunció de que el ayuntamiento desistirá en su intento por pagarle dinero extra a una empresa incumplida fue bien recibido por el grupo de personas que están convocando a manifestarse este día en el Congreso del Estado en lo que se anticipa será una protesta contra la corrupción con ligero sabor a victoria.

(Redacción: Jaime Nava)

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