Israel Dávila, corresponsal
Tenancingo, Méx. Ha pasado un mes desde el sismo del 19 de septiembre y las secuelas en varias comunidades del sur del estado son visibles: miles de familias perdieron su patrimonio.
El gobierno estatal los ha apoyado con materiales de construcción para que inicien la edificación de sus casas. A las comunidades todavía llega apoyo humanitario y víveres.
Diversas organizaciones civiles también ayudan con la construcción de viviendas de madera, en Ocuilán. En este municipio y en Tenancingo, la principal preocupación de la gente es el regreso a clases.
En ambas demarcaciones son más de 200 planteles los que aún no regresan a clases, por lo cual resultan afectados alrededor de cinco mil alumnos de ambos municipios.





