Gustavo Castillo
Ciudad de México. El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, señaló que desgraciadamente la realidad que vivió en su tiempo Mariano Otero Mestas no es ajena al México actual: “la mala educación de la población, el mal diseño de las instituciones y la indignante corrupción de algunos gobernantes y empresarios”.
Lo anterior, durante el homenaje a Mariano Otero en el Bicentenario de su nacimiento, que se llevó a cabo en el Teatro Degollado y en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Ante ministros de la Corte, funcionarios estatales y jueces, Aguilar Morales sostuvo que ningún derecho puede ejercerse efectivamente si se carece de las garantías mínimas de bienestar social, que les den sustento y contenido, y sobre las cuales se desarrollen otras potencialidades de la persona.
Señaló que “es doblemente lacerante la pobreza extrema en la que se encuentran todavía muchos de nuestros compatriotas; la falta de oportunidades a generaciones de jóvenes que no estudian ni trabajan, la ausencia de condiciones dignas en el trabajo y la discriminación que aún sufre la mujer”.
Resaltó que en la misma situación se encuentran los grupos indígenas, las personas con discapacidad, las minorías sexuales y otros grupos sociales que están marginados del desarrollo o discriminados en el ejercicio pleno de sus derechos humanos.
En su discurso el también presidente del Consejo de la Judicatura (CJF) dijo que el ejercicio efectivo de todos los derechos depende del derecho de acceso a la justicia, que sin su garantía, toda norma queda reducida a un enunciado bien intencionado, pero hueco.
“Se trata de evitar que la autoridad ejerza su poder de manera despótica, caprichosa, sin límite alguno, sin frenos ni contrapesos, sin rendición de cuentas. De ahí la importancia de la labor que desempeñamos todos los jueces en las distintas instancias jurisdiccionales del país para cumplir y hacer cumplir la ley”.





