David Brooks

Nueva York.- Los republicanos están ofreciendo este martes su gran regalo de Navidad a los grandes empresarios y mega-ricos de este país, al aprobar una reforma tributaria que otorga la mayor reducción de impuestos a corporaciones en la historia moderna del país.

Con lo que será el primer triunfo legislativo mayor desde que Donald Trump y los republicanos tomaron control del gobierno este año, el regalo será entregado esta misma semana por el propio presidente, cumpliendo con su promesa reciente de dar esto como “un gran, bello regalo de Navidad” al país.

Un par de demoras, por problemas parlamentarios menores en la reforma, descubiertos la noche de este martes, obligarán a una modificación y con ello, una segunda ronda de votación en el Congreso este miércoles, pero ambas cámaras aprobarán la legislación y no se espera ningún cambio.

A pesar de que la mayor reforma tributaria en tres décadas sólo goza de un apoyo minoritario entre la población (la encuesta más reciente de CNN registró este martes un 33 por ciento de apoyo) y las mayorías opinan que beneficiará sólo a los más ricos -algo confirmado por una multitud de análisis independientes- los representantes del pueblo en ambas cámaras del Congreso aseguraron este martes que se beneficiará todo el país.

El presidente de la cámara baja, el republicano Paul Ryan, celebró el voto al afirmar que la legislación es “una de las más importantes que el Congreso ha aprobado en décadas, esto para ayudar al trabajador estadunidense en hacer crecer la economía”. Declaró que “hoy, le regresamos su dinero a la gente de este país”.

Pero la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, ningún miembro de su bancada votó a favor, declaró que “esto es un robo total de Estados Unidos, un robo total a la clase media”. Acusó que es “la peor legislación en la historia” y que será recordada como “uno de los actos más escandalosos de plutocracia en nuestra historia”.

En el Senado, poco antes del voto, el líder de la mayoría republicana Mitch McConnell expresó que el Congreso está al borde de hacer historia al promover esta legislación que “sacará dinero de los bolsillos de Washington y lo colocará de regreso en los bolsillos de los estadunidenses de clase media”. Pero el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer señaló que la gran prisa para promover esta legislación tenía que ver con ocultar los detalles, “no quieren que nadie se entere que está ahí porque es tan, tan malo y el público lo sabe”.

El componente central de la reforma, es una reducción sin precedente de la tasa máxima de impuestos sobre las corporaciones de 35 por ciento a sólo 21 por ciento. El plan, con reducciones tributarias de 1.5 billones de dólares, también incluye reducciones para individuos en todos los rangos de ingreso sólo los primeros años, pero las reducciones inmediatas más dramáticas son destinadas para los estadunidenses de mayor riqueza.

Mas aún, el proyecto de ley incluye algunas medidas que ni tienen que ver con los impuestos, incluyendo autorizar la exploración y perforación petrolera en el refugio nacional ártico en Alaska y eliminar un componente central de la reforma de salud promulgada por Barack Obama.

También hay medidas que críticos señalan: beneficiarán directamente a los intereses empresariales y personales de Trump, y a varios multimillonarios de su gabinete y no pocos legisladores.

Según cálculos oficiales, la reforma elevará el déficit federal por un billón de dólares, y críticos señalan que ya no es secreto que el objetivo real de los estrategas republicanos no es sólo reducir los impuestos de los más ricos, sino enfrentar el déficit que esto generará argumentando por la reducción y hasta el desmantelamiento de programas federales de bienestar social en el mediano plazo.

Las negociaciones para elaborar este proyecto de ley, fueron realizadas a puerta cerrada, excluyendo a todo demócrata, y nunca se llevaron a cabo audiencias públicas para debatir y evaluar las propuestas. La versión final sólo se dio a conocer el viernes pasado y, por lo tanto, expertos apenas están examinando los detalles y cambios que implicará la nueva ley a partir del primero de enero.

El voto no procedió sin ruido. Manifestantes en las galerías de la cámara baja gritaron: “mienten, mienten …. sólo los ricos obtendrán dinero” y “vergüenza, vergüenza”. Varios fueron escoltados a la salida por la policía. La medida ha generado protestas en los últimos días en varias partes del país, incluyendo la capital.

Este martes, frente la Bolsa de Valores en Wall Street, cientos de sindicalistas, líderes religiosos, representantes de organizaciones comunitarias y más, realizaron una manifestación con pancartas declarando que “la avaricia mata” y “los criminales están en el Congreso”, culminando con un acto de desobediencia civil con unos 15 arrestados. Un acto paralelo se realizó en el Capitolio en coordinación con esta acción.

Sombras

Al mismo tiempo, en medio del festejo republicano, sigue la intriga al interior del palacio del gobierno, con un intento de “matar” no al mensajero, sino al mensaje, proveniente de la investigación del entorno Trump.

En los últimos días se intensificó la pugna entre Trump y los encargados de la investigación federal sobre su campaña y la mano rusa en las elecciones, con aliados de Trump atacando al equipo de investigadores encabezados por el fiscal especial Robert Mueller, acusándolos de falta de imparcialidad y de violar procedimientos legales para obtener documentos, entre otras cosas. Algunos, incluso, afirman que la investigación es realmente un intento de “golpe” contra Trump

Junto con ello, se nutren los rumores de que Trump está considerando despedir a Mueller, e incluso hasta el subprocurador Rod Rosenstein quien nombró al fiscal especial después de que el despidió al jefe de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) anteriormente encargado de esta misma investigación. El propio presidente reiteró sus ataques contra la FBI en estos últimos días.

Pero otros analistas sugieren que el objetivo es sembrar dudas sobre la integridad de Mueller y su gente, sentar las bases para cuestionar los motivos, y hasta justificar otorgar perdones presidenciales para algunos acusados.

Esta semana hay cita entre abogados de la Casa Blanca y el equipo de Mueller, y según versiones extraoficiales reportadas por el Washington Post, hay indicaciones de que la investigación podría prolongarse por un año más, algo que seguramente provocará más tensiones con Trump quien insiste que todo esto es una “cacería de brujas” política.

Sin embargo, el presidente no ha logrado mejorar su imagen ante el público, sino todo lo contrario: una encuesta de CNN este martes registró el nivel más bajo de aprobación de cualquier presidente en la era moderna, a este punto de su periodo en la Casa Blanca, con solo 35 por ciento aprobando y 50 por ciento reprobando de su gestión.

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