Angélica Campillo

Migrantes centroamericanos que se encuentran establecidos la Casa de la Caridad Hogar del Migrante, relataron a La Jornada San Luis las dificultades que han vivido en su trayecto desde que decidieron abandonar su país de origen, con el fin de cruzar a Estados Unidos. Cabe destacar que todos coincidieron en que desean buscar mejores oportunidades de vida, ya que en su nación la situación es muy complicada.

Héctor Samuel Romero González, de 28 años de edad, y quien se graduó de chef en 2009, refirió que el 29 de septiembre salió de El Salvador, su país de origen, buscando mejores oportunidades de vida, ya que si bien ejercía su profesión laborando en hoteles y restaurantes, decidió emigrar rumbo a Estados Unidos para obtener mayores ingresos, sin embargo su trayecto se complicó y hace dos semanas llegó a San Luis Potosí y optó por establecerse un tiempo en la Casa del Migrante, donde le proporcionan alimento y ropa, y él apoya en las labores domésticas, mientras decide si regresa a su tierra o intenta cruzar al vecino país del norte.

Comentó que es la primera vez que intenta cruzar hacia Estados Unidos, y dijo sentirse triste puesto que también será la primera vez que se encontrará lejos de su hogar durante la Navidad y extraña mucho a su familia. Narro que cuando salió de su país viajó en autobús y en La Bestia, pero durante su trayecto fue víctima de robo, aunque destacó que en ninguna ocasión llegaron a golpearlo, como a otros de sus paisanos.

Manifestó estar agradecido por el apoyo que le han brindado en la Casa del Migrante, lugar al que llegó debido a que una persona le comentó de su existencia: “no es nada lo que a veces a uno le comentan en nuestro país, en el camino se sufre por hambre, sed, días sin dormir; se encuentra con personas buenas y con personas malas. En mi caso, me encontré con personas buenas que me daban alimento”, añadió.

Por otro lado, refirió que por el momento le gustaría tramitar sus documentos para poder viajar a Estados Unidos de manera legal, y si no es posible, regresaría con su familia y continuaría laborando en su país.

Asimismo, Marlon Alexis Hernández Faz, de 25 años y de nacionalidad hondureña, señaló que en su país se dedicaba a la mecánica, pero debido a que la situación económica está complicada y con su sueldo ya no le alcanzaba para vivir, aunado a la situación de violencia, decidió salir de su nación por segunda ocasión, a principios de febrero de este año, con el propósito de llegar a Estados Unidos a buscar “el sueño americano”.

Apuntó que venía en redada viajando primero en autobús, desde Honduras hasta la frontera con Guatemala, y posteriormente en La Bestia, y fue gracias a sus compañeros que llegó a la Casa del Migrante a finales de febrero de este 2017, aunque cada uno decidió establecerse por un tiempo en un estado diferente.

Mencionó que las únicas dificultades que tuvo en su trayecto fueron los operativos de migración que se encuentran en la zona sur de México, pero que por suerte logró cruzar, y, afortunadamente, como venía en una redada, evitó ser víctima de la delincuencia.

Recordó que la primera vez que salió de Honduras con rumbo a Estados Unidos fue en 2013, pero las cosas no le fueron bien y tuvo que regresar. Añadió que por el momento se quedará un tiempo más en la Casa del Migrante, donde espera juntar dinero suficiente, gracias a un empleo que tiene dentro de la misma, para intentar cruzar nuevamente hacia el norte.

Otro inquilino, David Samuel Osorto Gutiérrez, hondureño de 26 años, expuso que hace tres meses llegó a San Luis Potosí y se estableció en la Casa del Migrante gracias a una persona que le comentó de su existencia, aunque su deseo es cruzar hacia Estados Unidos para buscar mejores condiciones de vida.

Dijo que es la primera vez que intenta cruzar a Estados Unidos, impulsado por la pobreza, la falta de recursos en su país, la violencia y la esperanza de llevar una vida mejor. David contó que en Honduras trabajaba desde los 12 años, ya que no estudió una carrera porque no contaba con los recursos suficientes, pero tiene a varios miembros de su familia a quienes mantener, como a su mamá, a su abuela y a su hermana.

Puntualizó que de Honduras a México viajó en el tren conocido como La Bestia, pero su trayecto fue muy duro, ya que pasó varios días sin comer, aguantando el frío, aunado a que los integrantes del crimen organizado andan en busca de los migrantes para secuestrarlos. En ese sentido, detalló que en Celaya, Guanajuato, unos delincuentes le robaron sus maletas y se quedó solamente con la ropa que traía puesta.

Él también piensa en arreglar sus documentos legales, y adelantó que, con ayuda de la Casa del Migrante, le van a otorgar su residencia como mexicano, para posteriormente continuar su camino, y mientras tanto continuará apoyando en las labores domésticas.

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