Armando G. Tejeda
Madrid. Mariano Rajoy vive sus últimas horas como presidente del gobierno español. El socialista Pedro Sánchez, que presentó una moción de censura ante los escándalos de corrupción que afectan al partido en el poder, logró convencer a la mayoría de los grupos parlamentarios y tiene ya el compromiso de 180 diputados -la mayoría absoluta está en 176-, incluidos los cinco del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que fueron finalmente los que inclinaron la balanza en favor de Sánchez.
Después del debate de la mañana, en el que Rajoy y Sánchez mantuvieron un tenso encontronazo dialéctico, con cruce de acusaciones y con la exigencia del socialista al todavía mandatario a que “dimita aquí y ahora”. Esa fue la salida que le ofreció Sánchez a Rajoy para que evitara así convertirse en el primer presidente en la historia reciente del país en ser expulsado del gobierno con una moción de censura.
Y, si todos los grupos cumplen su palabra empeñada en el seno del Parlamento, Sánchez logrará la mayoría necesaria para dos movimientos de enorme calado en las instituciones españolas: la disolución que actual gobierno, con Rajoy a la cabeza, y la llegada de una nueva administración presidida por Sánchez, que además se comprometió a gobernar el tiempo mínimo indispensable para mantener la estabilidad económica del país y convocar a elecciones cuanto antes.
Hasta la hora de la comida -alrededor de las dos de la tarde-, el voto del PNV todavía era una incógnita, que estaba a la espera de que terminara la reunión del máximo órgano de decisión de la formación política en el País Vasco. Y, poco antes de que se reanudara la sesión, el propio presidente del PNV, Andoni Ortuzar, comunicó a Rajoy que habían decidido apoyar la moción de censura. Eso suponía, en la práctica, que Rajoy ya no tenía salida. Que su tiempo como presidente del gobierno vivía sus últimas horas desde que llegó al poder en el año 2011, cuando el país vivía una de las peores crisis económicas de su historia.
La votación será mañana viernes, pero tanto en el Parlamento como en la propia Moncloa -palacio del gobierno- ya dan por hecho que la moción de censura saldrá adelante y no hay ninguna vía alternativa para mantener el gobierno. Con este escenario, Rajoy decidió no estar presente en el debate posterior, en el que Sánchez respondió uno a uno al resto de grupos parlamentarios. Entre ellos también a los dos grupos independentistas catalanes, que también se comprometieron a votar que sí, pero con el ánimo de recuperar el diálogo institucional con la región. Cabe recordar que Sánchez fue uno de los líderes políticos españoles que dieron su total respaldo a Rajoy en la intervención de las instituciones catalanas a través del artículo 155 de la Constitución.
Rajoy se somete a la segunda moción de censura desde que logró su primera reelección al frente del gobierno, en diciembre del 2016, tras la impulsada hace sólo tres meses por el líder de Unidos Podemos (UP), Pablo Iglesias, que fracasó estrepitosamente. Sánchez, explicó que decidió presentar esta moción de censura por una “obligación moral” tras la sentencia del llamado caso Gürtel, en la que la Audiencia Nacional condenó al ex tesorero del PP a una pena de 33 años de cárcel y a pagar 44 millones de euros, además de condenar al propio PP a pagar un multa de 250 mil euros por una responsabilidad civil “a título lucrativo”. En la sentencia también se cuestionó la “credibilidad” del testimonio que dio ante el tribunal el propio presidente Rajoy.
Rajoy, consciente de que puede estar viviendo las últimas horas como presidente del gobierno, reconoció que “con las votaciones ya se sabe” y que él en cualquier caso “seguiré siendo español”. De hecho en su grupo parlamentario y en el gobierno español los nervios van en aumento ante la posibilidad cada vez más real de que sean desalojados del poder de forma fulminante. De hecho, Sánchez ya tiene prácticamente cerrado el acuerdo con varias formaciones políticas para conseguir su respaldo y sólo están a expensas de lo que hagan los cinco diputados del PNV, que podrían inclinar la balanza a un lado u a otro.
Rajoy no renunciará antes de la votación de la moción de censurade mañana, dijo la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal. “Si en el PP de Mariano Rajoy pensáramos que eso sería bueno para el interés general de España y para que el PP siguiera gobernando haríamos lo que fuera menester”, declaró De Cospedal el jueves en una rueda de prensa en el Parlamento sobre una posible renuncia de Rajoy. “Pero no es así”.
El umbral para la victoria o la derrota de lo moción de censura está en los 176 votos a favor que exige la mayoría absoluta. Rajoy tiene garantizados 169 votos a su causa, que son los que salen de la suma de los diputados del PP (134), Ciudadanos (32), FA (1) y UPN (2). Mientras que Sánchez sumaría 175, si se suman los 84 del PSOE, los 67 de Podemos, los cuatro de Compromis, los nueve de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los ocho del Partido Demócrata de Catalunuya (PDCat), los dos de EH-Bildu y el escaño de Nueva Canarias (NC) y la abstención de CC.
Es decir, que con la confirmación de que el PNV votara a favor de la moción de censura, Rajoy será destituido con 180 votos a favor de la moción de censura y se convertirá en el primer presidente del gobierno de la historia reciente en salir por la puerta de atrás del cargo.
(Con información de Reuters).





