Gustavo Castillo García
Ciudad de México. El federalismo mexicano es como el chasís de un coche chueco, roto, descuadrado, que lo primero que requiere es que se ordene, ya que está tan desordenado que es “dificilísimo que tenga viabilidad cualquier tipo de arreglo político por cualquier tipo de regulación, ya que a final de cuentas, ese amontonamiento de cosas impide la acción de gobierno, que es por lo único que nos interesa el Estado”, señaló el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), José Ramón Cossío.
Lo anterior al participar en el foro “Federalismo mexicano, el problema no resuelto”, organizado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde el integrante de la Corte señaló que en México existen varios tipos de federalismo —es decir, maneras en las que interactúan y se rigen las políticas entre autoridades federales y locales—, ya que, puntualizó que existen normas que diferencian las responsabilidades que cada nivel de autoridad tienen en, por ejemplo, ámbitos como educación, salud y seguridad pública.
En ese contexto, refirió que “lo que primordialmente hace la Corte no es la defensa de los derechos humanos, sino la distribución y ordenamiento de competencias al interior del sistema federal. El 90 por ciento del trabajo que hacemos diario es la asignación de competencias y al cuento de eso, se protegen los derechos humanos”.
Sobre el tema, el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero, señaló que hubo causa que interrumpieron el proceso de reconfiguración del federalismo, entre ellas, mencionó la redistribución de poder, ya que cada pedazo que perdió el gobierno centralista fue disputado por autoridades locales, por ello dijo que será necesario que llegue quien llegue a la Presidencia de la República tras los comicios de julio próximo, convoque a una conferencia nacional sobre el tema.
En tanto, Sergio López Ayllón, director del CIDE, señaló que “el federalismo ha sido el gran ausente en todos los debates y propuestas de los candidatos a la Presidencia, tal vez porque nadie sabe por dónde y cómo enfrentar” el tema.





