Ana Langner
Ciudad de México. Miembros del Colectivo por la Paz en Colombia (Colpaz) desde México aseguran que la crisis de derechos humanos que vive su país, será herencia para el presidente electo de aquella nación, Iván Duque, y expresaron temor porque la situación de su gobierno empeore.
En conferencia de prensa llevada a cabo en la capital mexicana, Daniel Leones, portavoz de Colpaz y la Red Pueblos del Mundo por la Verdad y la Paz, declaró que situación de violencia y violaciones a las garantías fundamentales no ha mejorado, a pesar de la firma de acuerdos de paz en 2016 y no se prevé una mejora con la llegada del nuevo mandatario, quien tomará posesión del cargo el 7 de agosto.
Angélica Dueñas de Colombianos en México, informó que, de noviembre de 2016 al 31 de julio, al menos 556 personas han sido asesinadas; esta cifra incluye a líderes sociales y defensores de derechos humanos.
A lo anterior, dijo, se suman amenazas y desplazamiento forzado de comunidades como el caso de Magüí Payán, municipio del Departamento de Nariño, ubicado en la Costa Pacífica de Colombia, donde el 19 de mayo fue desplazada una comunidad de mil habitantes, lo que, dijo, recuerda la política de terror de los paramilitares.
Las organizaciones y el contingente responsabilizan al Estado colombiano y al ex presidente, Álvaro Uribe de la situación de violencia, y la falta de cumplimiento de los acuerdos de paz signados entre Gobierno de la República de Colombia (Gobierno Nacional) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).
La integrante de Colombianos en México expuso que, el mandatario colombiano electo, Iván Duque es un “aparecido en la política”, pues llegó a la carrera presidencial sin gran experiencia. Lo anterior, sostuvo, evidencia el poder del ex presidente del país de Sudamérica, Álvaro Uribe, quien lo posicionó.
Por ello, consideraron que, el gobierno de Duque, será la continuación de la política de Uribe que disfraza en la llamada “seguridad democrática”, un neoparamilitarismo que pretende atemorizar a los defensores de la paz en Colombia, su tierra y territorio.





