Si estás próximo a comprar alguno de los terrenos en venta  en la Ciudad de México o piensas invertir aquí en el futuro, debes saber que los lotes se encuentran en tres tipos de zonas distintas, cada una con un potencial de capitalización distinto.

La Secretaría de Protección Civil de la capital ha catalogado estas zonas para dar un panorama del riesgo que representa construir o vivir en cada localidad. Los fenómenos naturales como las lluvias torrenciales y los terremotos son las preocupaciones más constantes de los futuros compradores.

La Zona 1 es la que se localiza fuera de lo que solía ser el Gran Lago de Tenochtitlán, es decir, todas aquellas colonias ubicadas en alcaldías con áreas de lomas y pedregales.

La mayoría de estos espacios se localiza al norte, oeste y sur de la CDMX, en alcaldías como Gustavo A. Madero, Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Iztapalapa y Milpa Alta.

En el Estado de México, los municipios más cercanos a la ciudad que integran su área metropolitana también comparten estas características, entre ellos se encuentran Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán, Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Nezahualcóyotl y Ecatepec.

La Zona 2 es calificada como un espacio de transición donde se encuentran depósitos arenosos en alrededor de 20 metros de profundidad. Dichos estratos de arena se combinan aún con capas de arcilla lacustre.

Aquí entran alcaldías como Azcapotzalco, Venustiano Carranza, Iztacalco, Coyoacán y Tlalpan.

Por último, está la Zona 3, considerada la más riesgosa debido a que las ondas telúricas se tienden a maximizar aquí, ello debido a que el suelo está compuesto de arcillas diversas. En estos lugares es de vital importancia que las construcciones se cimienten de forma especial, una opción ideal son los cimientos hidráulicos.

Las alcaldías que poseen estas características están al centro y este de la Ciudad de México: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Iztapalapa y Xochimilco.

Una vez que hayas identificado el tipo de zona en que se ubica tu terreno predilecto es necesario que realices un estudio de suelo en aras de asegurar bien tu inversión.

Busca que el terreno esté en un suelo granular, compuesto de piedras pequeñas y bolones que garanticen la firmeza y amplifique menos las ondas sísmicas. Estas características harán que el suelo resista la carga de la edificación que soportará.

Si la zona que te interesa posee suelos finos, con arcilla que cambia al contacto con el agua, prevé que tu inversión será mayor, ya que los cimientos de la casa, departamento o edificio deberán tener un diseño especial.

Conocer las características físicas y mecánicas del terreno que desees comprar te dará lucidez a la hora de tomar una decisión.

Según estimaciones de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, el suelo urbano, la región donde habita la mayor parte de la población se ubica principalmente en la zona centro, donde los edificios y grandes avenidas coexisten, este suelo representa el 61% del territorio de la metrópoli.

Como ves, invertir aquí valdrá la pena, pero la última decisión es tuya.  De acuerdo con datos del portal inmobiliario Lamudi, en la Ciudad de México se estima que un terreno al norte (una de las zonas más baratas) de 176 metros de superficie se venda en 3 millones 750 mil pesos.

Mientras que Querétaro y San Luis Potosí se perfilan como entidades con distintas y rentables opciones.

En Querétaro hay terrenos residenciales de más de 300 metros cuadrados que pueden llegar a costar en promedio 1 millón 798 mil pesos, mientras que en el centro de San Luis Potosí existen ofertas de 234 metros de superficie por 515 mil pesos, por ejemplo.

Y la lista sigue, pues los precios de los lotes cambian dependiendo de la región que los alberga, sus necesidades inmobiliarias y el desarrollo económico en general del estado al que pertenecen.

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