Antonio Heras, corresponsal
Mexicali. Cerca de 20 mil trabajadores de la educación, adscritos al Sistema Estatal de Baja California, esperan que el gobernador Francisco Vega de Lamadrid les pague salarios a jubilados y pensionados desde noviembre, a interinos con más de un semestre sin pago y aguinaldos a personal activo y en retiro.
Los minutos pasan lentos en el plantón de profesores y burócratas en el edificio del Poder Ejecutivo del Centro Cívico, donde la oficina de Kiko Vega permanece desierta. Solo en el cuarto piso se encuentra el secretario de Finanzas Bladimiro Hernández para formalizar el convenio entre estado y federación para que se aporten los mil 300 millones de pesos del adeudo gubernamental y poder transferir a los maestros.
“Pareciera que cada minuto tiene 180 segundos”, dicen maestros que se destrabe este trámite y puedan tener recursos para la cena de navidad y cubrir sus deudas.
Impacientes, con rostros de enfado y cansancio, los trabajadores de la educación rodean a su dirigente sindical, María Luisa Gutiérrez Santoyo, con el anhelo que una de las tantas llamadas y mensajes que realiza la líder de la Sección 37 del SNTE sea la que les regrese la tranquilidad y ganas de festejar la Nochebuena y Navidad.
Ante la ausencia del gobernador Kiko Vega, su patrón para efectos administrativos, se vislumbran malas noticias.
Sólo el rescate del gobierno de Andrés Manuel López Obrador puede hacer el “milagro”.





