David Brooks, corresponsal
Nueva York. Desde el otro lado del Atlántico, en algún momento alrededor de sus visitas con la familia real de Gran Bretaña, Donald Trump repitió su orden de que México “inmediatamente” frene el flujo de migrantes y drogas, mientras que sus secretarios reiteraron que el país vecino tiene que responder de inmediato para evitar enfrentar aranceles contra todo producto mexicano, con ello ignorando, por ahora, el repudio del sector privado estadunidense y políticos de ambos partidos contra la amenaza de su presidente.
“Como señal de buena fe, México debería frenar de inmediato el flujo de personas y drogas a través de su pais a nuestra frontera sureña. ¡Lo pueden hacer si quieren!”, tuiteo Trump desde Londres.
Mientras tanto, la delegación mexicana de alto nivel que se traslado a Washington desde el fin de semana inició su contra-ofensiva diplomática dialogando con sus contrapartes en el gobierno de Trump como otros sectores preocupados por la amenaza de Trump de imponer un arancel del 5% sobre todo producto mexicano importado a este país a partir del 10 de junio, y elevarlo por otro 5% cada mes hasta el 25% para presionar a que México cumpla con su orden de frenar estos flujos.
Con Trump fuera del país esta semana, no queda claro que tanto se pueda avanzar. Por ahora, estas interacciones diplomáticas supuestamente culminarán el miércoles en una reunión cumbre entre la delegación mexicana encabezada por el canciller Marcelo Ebrard y la estadunidense encabezada por el secretario de Estado Mike Pompeo (que ese mismo día esta programado para regresar de Europa a Washington).
El secretario de Comercio Wilbur Ross, después de reunirse este lunes con la secretaria de Economía Graciela Marquez, se limitó a comentar que abordaron los “próximos pasos” y afirmó en un comunicado que “reiteré el mensaje del presidente que México tiene que hacer mas para ayudar a Estados Unidos abordar la migración a través de nuestra frontera compartida”.
Por su parte, el secretario de Agricultura Sonny Perdue, después de una reunión esta mañana con su contraparte mexicana, Víctor Manuel Villalobos, solo informó que “el enfoque de nuestra conversación fue que podía hacer México para prevenir la implementación de las tarifas”.
Aunque los representantes y subordinados de Trump no han fijado metas específicas de lo que esperan de México en el corto plazo, el canciller Ebrard hoy descarto que México aceptará un acuerdo para funcionar como un “tercer país seguro”, algo que ha sido promovido por el gobierno de Trump desde hace meses.
Las otras demandas que se han expresado en los últimos días por el jefe del gabinete de Trump, Mick Mulvaney y otros, es que M+exico demuestre “mejoras” en controlar el ingreso de migrantes en su frontera con Guatemala y mayor control de organizaciones criminales de tráfico humano.
El coro de repudio por parte del sector privado de su paías a la amenaza de Trump por diversas es cada día mas fuerte. Después de que la C+amara de Comercio de Estados Unidos (la organización empresarial mas grande del país) y el influyente Business Roundtable se pronunciaron en contra de la medida por sus efectos adversos para las economías de ambos países, se han sumado otras.
Hoy el Consejo de las Americas (con 230 empresas en el hemisferio como miembros) expresó que el uso de tarifas para abordar el tema migratorio es equivocado, y su presidenta Susan Segal afirmó que “estos aranceles no solo dañan las relaciones con lo que ahora es el mayor socio comercial de Estados Unidos, sino pone en jaque millones de empleos, daña a consumidores estadunidenses, y amenazan a la economía de Estados Unidos”.
La Cámara de Comercio ha calculado que, sobre el total de unos $350 mil millones de bienes importados de México el año pasado, un arancel del 5% implica un impuestos de $17 mil millones sobre empresas y consumidores estadunidenses, y uno de 25% incrementa ese costo a $86 mil millones de dólares.
Otros expertos indican que algunos productos importados desde México contienen insumos estadunidenses de hasta un 40% de su contenido, y por ello, el arancel supuestamente contra México se convierte en uno contra productos estadunidenses también.
Esto ha nutrido una creciente alarma tanto en sectores productivos (industriales y agrarios) como financieros de que las múltiples batallas comerciales de Trump con Mexico, China y otros países frenaran el crecimiento económico aquí e incluso podrían contribuir a detonar una recesión.
Más aún, según un par de investigaciones económicas, las tarifas que se han vuelto la arma económica favorita de Trump cancelarán los beneficios de su tan festejado logro de reducción de impuestos para estadunidenses de ingresos bajo y medios, reportó hoy el New York Times.
Mientras tanto, las bolsas de valores continuaron manifestando la preocupación y hasta pesimismo de inversionistas y especuladores sobre las maniobras comerciales de Trump Economistas de Goldman Sachs ahora calculan que hay un 70% de posibilidad de que los aranceles se implementan el 10 de junio contra Mexico y redujeron dramáticamente su pronóstico – desde un 60% a solo un 35% – de que el el nuevo tratado de comercio de América de Norte será ratificado este año.
Ante todo esto, hasta defensores de Trump están cuestionando por qué su gobierno está arriesgando estas consecuencias, sobre todo si esto descarrila su supuesta prioridad de un nuevo acuerdo comercial de América del Norte, pero aún peor, si frena el crecimiento económico en Estados Unidos justo cuando la vitalidad de la economía es la mejor carta política del presidente a inicios del concurso electoral del 2020 (el anunciará su campaña de reelección el 18 de junio).





