Por Juan Carlos García Partida, corresponsal
Guadalajara, Jal. La poesía será la encargada de iniciar lo que Cristina Pacheco quiere que se convierta en un referente literario, el Premio Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco, cuyo lanzamiento fue anunciado este sábado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
El premio contribuye a que la obra de José Emilio Pacheco se revitalice cada vez que un joven escritor tome la estafeta de la poesía
, dijo Cristina Pacheco durante el anuncio del galardón, en el cual estuvo acompañada del presidente de la FIL, Raúl Padilla López.
El premio es organizado por la FIL y el Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario, de la Universidad de Guadalajara, y Padilla lo calificó de espacio de encuentro entre la literatura, la naturaleza y la ciencia
.
Cristina Pacheco destacó que el premio busca incentivar el uso de la literatura para apreciar estética y emocionalmente la naturaleza, explorar el conocimiento científico y la dependencia urbana de los paisajes y procesos naturales en esa zonas.
Dijo que José Emilio Pacheco compartió en su obra su especial y profunda sensibilidad hacia la naturaleza, hacia las ciudades y hacia nuestros semejantes, una aparente dualidad en nuestras percepciones y los sentimientos humanos.
La convocatoria se lanzará este mes y el ganador será premiado en la FIL de 2016. Es dirigida a escritores de todo el mundo que escriban en español.
Se informó que el premio reconocerá obras literarias cuya calidad, profundidad e impacto inviten a una mayor comprensión de la naturaleza, sensibilizando al lector para actuar a favor de su conservación.
El premio se otorgará a una obra publicada en los pasados cinco años o que sea inédita, escrita en uno de los dos posibles géneros que concursen: poesía y cuento, mismos que se presentarán intercalados en años alternos. Para esta primera convocatoria se inicia con poesía.

Los moneros Erasmo, Rapé, Helguera, El Fisgón y Patricio durante la presentaciòn de la revista El Chamuco y los hijos del averno en la FIL de Guadalajara. Foto Arturo Campos Cedillo




