Héctor Briseño, corresponsal
San Marcos, Guerrero. La plegaria que más se escucha en el municipio de San Marcos –donde se ubicó el epicentro del sismo magnitud 6.5 ocurrido el viernes pasado— es que ya deje de temblar. Para la mañana del domingo se documentaron al menos 2 mil 144 réplicas del terremoto, según el Servicio Sismológico Nacional.
Si bien la actividad económica en San Marcos aparentemente volvió a la normalidad, el temor entre la población persiste luego de daños menores pero cuantiosos en cientos de viviendas y establecimientos de la demarcación. En el transporte público, una pobladora del pueblo Las Horquetas recomienda a una vecina orar “ante los tiempos que estamos viviendo”.
Adultos mayores aseguran que las réplicas se sienten más fuertes que en Acapulco, a 73 kilómetros de distancia.
Cinco sismos ocurridos ayer, todos de magnitud 4.1 o menores, revivaron los miedos. Residentes de la localidad Jiménez aseguraron que hubo “casas partidas por la mitad”.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil estatal informó que 700 viviendas de San Marcos padecieron estragos medios y 43 daños altos, sobre todo en las calles Hidalgo, Montes de Oca, Morelos, Nicolás Bravo, Zaragoza, Vicente Guerrero, del centro del municipio.
Las casas más afectadas se erigieron de forma tradicional, con material de la región. Tienen amplias estancias con techos altos de teja, muros y paredes de adobe, que vibran con los movimientos telúricos.
“Las tejas se cayeron, eso es lo que hizo el ruido más feo, porque se van cayendo como en hilera”, comentó un habitante. Sostuvo que “en 47 años no había pasado un temblor” como el del viernes, incluso más perturbador que el del 7 de septiembre de 2021, de magnitud 7.1, cuyo epicentro estuvo a 14 kilómetros al sureste de Acapulco.
Las viviendas perjudicadas están dispersas, por lo que habitantes demandaron a las autoridades ir a las colonias más alejadas del centro del municipio. En unas la estructura está a punto de colapsar, en otras se dañaron recubrimientos, en algunas más quedaron cuarteaduras en paredes y/o fachadas.
En casi cada esquina de San Marcos se observan montones de teja roja destruida, como en una farmacia de la calle Vicente Guerrero, cuyos dueños colocaron tablones de madera para evitar que el inmueble se desplome.
Unas 300 personas escucharon ayer misa en la iglesia de San Marcos tras una cinta amarilla, pues “hasta al santo patrón le cayeron piedras”, al fracturarse las torres y el campanario.





