La divulgadora cultural catalana en el exilio Rosa María Durán Gili murió el sábado pasado a los 99 años, confirmó su hijo, el caricaturista de este diario Rafael Barajas El Fisgón.
“Mi madre fue una mujer brillante y de principios. Su partida deja un hueco irreparable”, expresó Barajas en la red social X, donde también agradeció las muestras de apoyo que recibió de familiares, amigos y colegas que le dieron el pésame.
Durán Gili, galardonada con la Creu de Sant Jordi en 2022, quien se dedicó a difundir la cultura catalana en México durante más de seis décadas, nació en Barcelona en 1927. De acuerdo con el medio digital Catalunya Press, creció en el seno de una familia de intelectuales. Su padre, Odón Durán Docón, ejerció de procurador general de Cataluña en la Generalitat, y su madre fue Rosa Gili de Durán.
Su infancia quedó marcada por la guerra civil española. Durante el conflicto, una bomba cayó sobre el edificio donde vivían, situado en la Gran Vía de las Cortes número 678. En ese ataque murió la hermana de su padre, mientras el resto de la familia logró salvarse porque ese día estaban en Sant Andreu de la Barca.
Después de la guerra civil y de vivir seis meses bajo la dictadura franquista, la familia cruzó la frontera hacia Montpellier, Francia, donde los sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con Catalunya Press, ahí padecieron los estragos del conflicto: frío y hambre. Su madre los animaba a mirar aquella etapa como una aventura difícil de la que lograrían salir.
Este medio digital atribuye su llegada a México a las gestiones realizadas por Gilberto Bosques, cónsul de México en Marsella, quien les facilitó la visa que les permitió viajar a este país. Durán Gili llegó con 15 años, y pronto pudo continuar sus estudios en el Liceo Franco Mexicano; más adelante estudió letras hispánicas en la Universidad Autónoma de México (UNAM).
Después de realizar un posgrado en La Sorbona, en París, fue intérprete de la Organización de Naciones Unidas, y desarrolló una amplia labor de difusión de la cultura catalana como escritora, traductora e intérprete.
De acuerdo con Catalunya Press, Durán Gili participó activamente en el Orfeó Català, espacio que se convirtió en un refugio, donde cantaban en catalán tanto música tradicional como obras de Bach y Mozart, y formó parte del grupo de teatro aficionado El Tinglado.
Cuando fue condecorada con la Creu de Sant Jordi en 2022, Rafael Vida, entonces presidente del Orfeó Català en México, expresó: “Durán Gili es como un faro de luz que orienta a la gente para que no se pierda. Ilumina el camino de todos”.
En aquella ocasión, su hijo Rafael Barajas recordó: “mi madre formó parte de esta generación de trasterrados de la República española; vino a México huyendo del franquismo, huyendo del fascismo, y su familia hizo un esfuerzo muy importante por conservar su lengua y su cultura al mismo tiempo que buscó integrar a la cultura de México”.
Salvador Illa Roca, presidente de la Generalitat de Cataluya, quien tuvo oportunidad de conocerla hace un año, compartió una fotografía del encuentro y un mensaje: “dedicó su vida a preservar y difundir la lengua, la cultura y la memoria del exilio, y a construir puentes entre Cataluña y México”.
La Federación Internacional de Entidades Catalanas también se pronunció: “siempre preservó la lengua y la cultura catalanas y la memoria del exilio”.
El testimonio de Durán Gili quedó plasmado en textos autobiográficos, entre ellos el incluido en el libro Memoria y exilio: Republicanas españolas en Hispanoamérica, editado por Milagro Martín Clavijo (2025).
En esa obra, junto con el testimonio de otras mujeres como Maruxa Vilalta y Joaquina Rodríguez, queda plasmada la pluralidad de las experiencias vitales del exilio de las mujeres republicanas españolas en Hispanoamérica.







