Jaime Nava

“También en los ministros hay miseria y eso lo tenemos que corregir”, le dijo el Papa Francisco a Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de San Luis Potosí, durante la visita ad limina apostolorum en el Vaticano en mayo del 2014, cuando se hicieron públicos los casos de abuso sexual cometidos por quien, hasta ese entonces, era representante legal de la Iglesia, Eduardo Córdova Bautista.

“A todos nos cayó como bomba”, confesó el arzobispo en entrevista exclusiva concedida a La Jornada San Luis, y agregó que esa noche no pudo dormir: “son momentos de mucha angustia, dolor, sufrimiento” en los que dijo se pregunta “¿dónde estuvo la falla?”.

Cuestionado por qué se excluyó de la agenda del papa Francisco durante su próxima visita a México el tema de la pederastia clerical, Cabrero Romero argumentó que “no es que se quiera negar que no hay problemas de este género. Hay, existen y son problemas que han herido familias y son problemas que escandalizan a la gente, pero el Papa, yo así lo veo, consideró que los otros problemas son más lacerantes para México en estos momentos”.

A pesar de ello sostuvo que la visita del Papa es “sumamente oportuna para despertarnos la conciencia y para que aprendamos a mirar” y aunque el pontífice no se reunirá con las víctimas o sus representantes durante su paso por México comentó que en el encuentro en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México Francisco podría “tocar el tema de la pedofilia en general”.

Un Córdova “eficaz”

Al hablar sobre Córdova Bautista, el arzobispo lo calificó como una persona con amplio conocimiento tanto de la ley civil como de la ley eclesiástica, “él aquí en su servicio fue eficaz, en su conducta ya quedó todo evidenciado, pero su servicio fue eficaz”.

Explicó que Córdova Bautista “era el que más tenía conocimiento de la relación entre la Iglesia y el Estado”, ya que era él quien sabía dónde se tenían que realizar determinadas diligencias en todos los niveles, desde el municipal hasta el federal, por lo que reiteró que “él en lo que es cuestión de relación Iglesia con el Estado lo hizo con suma eficacia y conocimiento; era capaz”.

Sin revelar nombres, Cabrero Romero relató que tras su llegada a la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Córdova lo llevó con las personas que organizaron la comida de bienvenida, pero aclaró que su relación sólo fue breve y de carácter laboral. “Cuando yo llegué, trabajó (Córdova) incluso conmigo, pero en el momento en el que me mandan decir, en menos del año, le comuniqué (la suspensión) y no más”.

“Yo en lo personal con él he roto, ya la comunicación no se da”, refirió el arzobispo al ser cuestionado si conoce la ubicación de Eduardo Córdova o si ha mantenido algún tipo de comunicación con él desde que se supo la existencia de una orden de aprehensión en su contra. “Roma tiene el caso y dice ‘a este sacerdote suspéndanlo’; se avisa a la persona que ejecuta tal acción que está suspendido y desde ese momento yo no lo volví a ver y hasta la fecha, ni tampoco podemos decir he intentado ni ha intentado porque sabe que la cuestión de la comunicación hoy está muy apretada. No he tenido yo encuentros con él, ni por teléfono, ni sé, en conciencia se lo digo, ni sé dónde se encuentra”.

Cabrero Romero reconoció que él tuvo conocimiento de que Córdova Bautista había sido sometido a un procedimiento canónico con anterioridad del que dijo salió librado, no obstante afirmó desconocer “cómo lo libró”, porque los expedientes se mandaron al Vaticano.

En relación a si  Eduardo Córdova hubiese acumulado cierto poder dentro y fuera de la Iglesia por el hecho de haber sido el representante legal de la Arquidiócesis durante más de veinte años y que hubiera utilizado ese poder para escapar en 2014, Cabrero Romero dijo desconocerlo, pero reconoció que es una persona conocida en todos los ámbitos públicos del gobierno de San Luis Potosí.

“El tamaño de la influencia no lo sé, los gobiernos son personas pasajeras, es un cambiadero ahí adentro (…) por eso considero que tuvo muchas personas que lo conozcan, sí, pero no considero que ellos contribuyan, precisamente por el cambio, no soy ingenuo, pero no creo que influya”, externó.

Igualmente se dijo preocupado por todas las partes involucradas en los casos de abuso sexual: “todos me apuran, en primer lugar por la víctima, su familia, y me apuran también por el escándalo, y él (Córdova) en calidad de persona”.

 

La falta de justicia

 

Mientras que algunas víctimas de abuso sexual cometido por sacerdotes por diversas razones guardaron silencio y actualmente no podrían iniciar una investigación debido a la prescripción de los delitos, quienes sí realizaron denuncias se han tenido que enfrentar a procedimientos largos, sin que hasta ahora se haya resuelto alguno a favor de las víctimas a través de una sentencia.

Al ser cuestionado sobre el número de denuncias que él ha presentado se refirió a ellos como los casos que “están sucediendo”. El arzobispo reconoció que en la Arquidiócesis que está bajo su cargo él ha presentado ocho conocimientos de hechos vinculados a sacerdotes potosinos ante el ministerio público y explicó: “mi trabajo llega hasta la denuncia de hechos, eso es obligatorio, hay una pena canónica que el Papa ha establecido para los obispos que caigan en la cuestión de encubrimiento” para removerlos del cargo.

De igual forma, el arzobispo reconoció que tras haber denunciado a los sacerdotes recibió reclamos. “El grupo sacerdotal no vio con buenos ojos”, dijo, no obstante mencionó que “tiene que caminar uno con la cabeza baja, tenemos que aprender a ser humildes y reconocer nuestros errores y faltas y pagar por ellas”.

–Norberto Rivera –a quien desde hace años se ha señalado como un encubridor de sacerdotes que han abusado de menores– ¿Le llegó a reclamar o a llamar la atención por haber denunciado a otros curas?, pregunté.

El arzobispo bajó la mirada un momento y respondió que no, “todos entendemos que cada obispo en su diócesis es totalmente independiente, estamos en el nivel, (…) entendemos la jerarquía y que debe ser un trato de respeto”.

Lamentó que no todas las víctimas se presentan a realizar las denuncias ante el ministerio público para que se pueda iniciar una investigación, pero al mismo tiempo atribuyó la falta de resolución de los juicios en contra de curas potosinos a los cambios de gobierno que “interrumpen” el avance de los procesos.

–Su hermana –quien es magistrada de la primera sala en el Supremo Tribunal de Justicia del estado– ¿ha influido de alguna manera en los procesos que se llevan a cabo en contra de sacerdotes?

–No mire, déjeme decirle, yo soy miembro de una familia muy numerosa, somos 13 hijos, actualmente vivimos 11: un médico y las demás son puras hermanas, a ellas no las inmiscuyo en mis cosas por obvias razones, por la paz de ellas, por la tranquilidad de ellas.

–¿Nunca lo han comentado, es un tema del que no hablan? Le insistí.

–No, no, no, no, yo trato de no meterla a ella en esto porque su puesto es delicado, aseguró.

Mecanismos internos

Cuestionado sobre cuáles han sido las acciones que se han implementado para prevenir que sigan registrándose casos de abuso sexual de parte de sacerdotes, Cabrero Romero explicó que “desde el seminario reforcé el departamento de sicología que lo tiene un sacerdote que en Roma se especializó en asuntos de formación sacerdotal acompañado de un médico y sicólogas; también de un sacerdote misionero del Espíritu Santo que nos apoya”.

De acuerdo con el arzobispo este equipo al interior del seminario tiene la tarea, desde la promoción vocacional, de realizar reuniones mensuales para discernir si la persona “es idónea física y humanamente”. “Tenemos preparatoria, curso introductorio, tenemos filosofía y teología en cinco etapas, en todas las etapas se lleva acompañamiento sicológico porque queremos que cuando pasen a teología humanamente todos sus problemas de cualquier carácter, sobre todo: identidad, idoneidad y capacidad tienen que estar bien aclarados y bien definidos, si por cualquiera de estos hay deficiencia pues no es idóneo para esto, porque nosotros (sacerdotes) llevamos una vida de total entrega”.

Reveló que existe una comisión integrada por los sacerdotes Gilberto Amaya, Héctor Colunga y Alfredo Ruiz, para brindar “acompañamiento” de carácter “especial” a los padres que enfrentan un proceso judicial por abuso sexual o a los curas que “consideramos tienen que ver en asuntos de este género o de otro”. Aunque evitó entrar en detalles sobre cuántos o quiénes son los atendidos por esta comisión, aclaró que son sacerdotes que se encuentran “suspendidos”.

 

¿Quiebra moral?

 

Cabrero Romero reconoció que los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes sí han afectado a la Iglesia. “Una persona me vino a entregar en una carta su renuncia a la fe católica”, pero, además, atribuyó como causas de la llamada “crisis de fe” –por la que atraviesa la Iglesia desde hace unos años y que ha provocado la deserción de muchos católicos– a que en parte “seguimos en lo ‘tradicional’ como lo más seguro y ahí justo empezamos a pagar el precio”.

Asimismo, dijo que es “porque con los medios que tiene la Iglesia, por ejemplo la palabra, aplicada en la homilía, anestesiamos muchas veces a la pobre gente”; no obstante explicó que el caso Córdova “y todos los demás casos, la Iglesia en San Luis es afectada en un primer momento, después, poco a poco va uno tratando de buscar la manera de acercarse a las personas afectadas como lo hemos hecho, entonces las cosas se van tranquilizando más y (las víctimas) viendo que en verdad me interesa”.

Se dijo preocupado por la recuperación de las víctimas aunque admitió: “una laceración así nunca se va a pagar”, por lo tanto dijo que la Iglesia no puede ser indiferente al “dolor y sufrimiento” de quienes sufrieron un abuso. “Uno como obispo carga moralmente esa situación, el efecto moral en tantas personas que se han desilusionado de la Iglesia”, comentó.

Finalmente, al ser interrogado en el sentido de si pensó intervenir de alguna manera para detener algún daño que se pudiera provocar al interior de la Iglesia al darse a conocer los distintos casos de abuso sexual cometido por sacerdotes en San Luis Potosí, el arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero respondió: “los casos que son presentados ante el ministerio público pues quién para bola, salen a la luz pública y se ponen en manos de los medios, entonces ya no hay posibilidad de encubrimiento, no se puede (…) si ya se echó a correr el gato, ¿quién lo para?”.

Textos extras:

No sabe cómo libró Córdova el primer procedimiento canónico

“El tamaño de la influencia no lo sé”, dice del cura acusado de pederastia

Ha presentado ocho conocimientos de hechos

“El grupo sacerdotal no vio con buenos ojos” que denunciara a curas

La visita del Papa, “oportuna para despertarnos la conciencia”

“En la homilía, anestesiamos muchas veces a la pobre gente”

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