Cannes. Cuesta recordar una jornada en el Festival de Cannes con abucheos tan clamorosos como los escuchados con las dos películas presentadas hoy a concurso: The Last Face, del actor y director Sean Penn, pero sobre todo con The Neon Demon, del danés Nicolas Winding Refn.
Ambas cintas han sido vapuleadas por la crítica, el primero por mezclar con sensiblería guerra y amor, el segundo por su fútil obsesión con la belleza desde un ángulo esteticista.
El oscarizado actor respondió a las críticas asegurando que él apoya la película como está. Penn ha sido víctima de un guión predecible y una ambición artística que no ha conseguido hacer cuajar una historia de amor imposible entre un médico de una organización humanitaria (Javier Bardem) y una ejecutiva de una organización internacional con sede en Suiza (Charlize Theron), marcado por los conflictos vividos en África.
Penn quiso desvincular su labor humanitaria de la cinta, e insistió en que ante todo era una película “más sobre el amor que sobre la guerra”, ya que durante el metraje se puede ver cómo los médicos trabajan en medio de las bombas o son atacados por niños soldados. El cineasta se abstiene de ofrecer soluciones, pero sí destaca el “compromiso continuo” y la “generosidad genuina” de la gente que dedica su vida a esa labor.
Bardem fue el primero en embarcarse en el proyecto. El actor español contó que recibió el guión en el año 2000, pero hasta que Penn no se decidió a dirigirlo, no se puso en marcha.
Y Penn también tuvo el guión mucho tiempo entre manos pero no se aventuró, según contó, hasta que no vio a Charlize en el papel y, sobre todo a ella y a Bardem juntos.
Al ser preguntado el español sobre si los cooperantes le parecían héroes, el español respondió: “Para mí los héroes son la gente normal que intenta dar comer a sus hijos con un salario horrible o sin empleo. Como actor es una gran responsabilidad retratar a esta gente, porque no hay que traicionar lo que hacen para vivir. Están siendo bombardeados mientras hablamos”, dijo en referencia a la guerra de Siria. “Si esas personas no son héroes…”, agregó.
El atractivo de lo que ellos hacen por otros ha sido determinante para aceptar el papel. Porque “te pone un espejo delante sobre lo que haces en comparación con lo que ellos hacen. Lo que hacen es tan grande que sí, yo los llamaría héroes”, concluyó.
Theron sin embargo dijo que les ve más con admiración por su dedicación, pero no cree que ellos se consideren héroes. “Ni siquiera piensan en esos términos”, apuntó.
Penn y Theron fueron pareja hasta el año pasado y hoy mantuvieron las distancias hasta en la rueda de prensa. Normalmente el director suele sentarse en medio de la mesa, entre sus dos protagonistas, pero en esta ocasión el realizador se sentó en un extremo y ella, en el otro.
Si los muestras de desaprobación fueron clamorosas para Penn, más abundantes incluso fueron para el danés Nicolas Winding Refn quien convierte a Elle Fanning en una lolita en un mundo de depredadores en The Neon Demon.
El director, que es disléxico y, además daltónico, explicó que trabaja mucho con imágenes y de ahí nació la magnética estética de luces de neón que acompaña la historia de una niña de 16 años (Elle Faning), que llega a Los Angeles sin su familia con la esperanza de triunfar en mundo de la moda.
Todo su capital es su virginal hermosura y fotógrafos y diseñadores reparan en ella, pero las otras modelos la odian y se alían para poner fin a esa amenaza.
“Hay una fina línea que separa el terror y la belleza. La belleza lo es todo, es lo único que importa. Hemos hecho una película en la que todo es terror y belleza”, explicó el realizador, quien considera que la obsesión con el buen aspecto tan sólo ha ido creciendo, por mucho que se intente racionalizar.
Y como metáfora de que esa obsesión no a va dar marcha atrás, sino que irá a más, el director une la belleza con la muerte. Dando rienda suelta a su faceta provocadora, Winding Refn rueda una escena en la que una mujer se masturba con el cadáver de una muchacha.
Celebrado en Cannes por Drive, la más clásica de sus propuestas y la más aplaudida (se llevó el premio al mejor director) hasta la fecha, la película de Winding Refn ha permitido que Elle Fanning, que acaba de cumplir 18 años, debute en la alfombra roja de Cannes.
“Me gusta elegir papeles distintos, este es el más oscuro que he hecho”, comentó la actriz, que parecía ajena a las críticas.
Y también el realizador pareció tomarse con estupendo ánimo los abucheos. “Si no divido ¿qué hago aquí?. El cine no es bueno o malo.
La creatividad es reaccionar. Si no reaccionan, qué hacen ustedes aquí. Si ven una película sólo para consumir tiempo, es mejor dejarlo. Vivir es creatividad”, concluyó el realizador.
En tanto, hoy se dieron a conocer los premios del jurado de cortometrajes, que preside la japonesa Naomi Kawase, y Cinéfondation.
El primer premio, dotado con 15 mil euros, fue para el israelí Anna, de Or Sinai, mientras que el tercero, dotado con 7,500 euros ha sido otorgado en conjunto a la producción venezonala La culpa, probablemente, de Michael Labarca en un proyecto de la Universidad de Los Andes, y la producción húngara “A Nyalintás Nesze“, de Nadja Andrasev.
La 69 edición del Festival de Cannes concluye mañana sábado la presentación de películas a concurso con “Elle“, de Paul Verhoven y Forushande, de Asghar Farhadi.





