Por Fabiola Martínez

Ciudad de México. Representantes de grupos defensores de derechos humanos y de organizaciones religiosas pidieron al papa Francisco reunirse -durante su visita a México- con víctimas de la violencia, especialmente familiares desaparecidos.

Igualmente le solicitan un pronunciamiento firme acerca de esta problemática .

Pese a que el programa oficial no lo incluye, se mostraron seguros de que el Pontífice modificará su agenda y abrirá un espacio para atender a quienes claman por justicia.

En diciembre pasado, un colectivo integrado por más de 200 organizaciones y personas, entre éstas el obispo Raúl Vera, envió al jefe de la Iglesia católica una carta en la cual puntualizan la “crisis” de derechos humanos, así como la “tragedia y el horror” en el país, derivado de una violencia exacerbada y la omisión o complicidad del Estado.

Ayotzinapa, se indica en la misiva, es la punta del iceberg de nuestra tragedia, pero también de nuestra esperanza.

Le alertan además acerca del “ominoso silencio frente al horror” del Episcopado mexicano.

“Esos poderes inocuos y contrarios a toda ética y a los principios evangélicos intentarán que tu visita sea controlada para que no puedas ver y no sentir cómo la tragedia y el horror han puesto su tienda entre nosotros y nosotras”, señalaron los firmantes, en diciembre de 2015.

Al respecto, hoy integrantes de diversos grupos sociales y defensores de derechos humanos le solicitaron nuevamente al Papa una “palabra firme ” y “recibir a las víctimas de la violencia”.

En conferencia de prensa, Miguel Concha, director del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Victoria” se mostró confiado en que el Papa “no soslayará esta grave situación, que se referirá a ella con toda la fuerza e intensidad que da para un cristiano enfrentarse a una situación como esta”.

Consuelo Morales, de Ciudadanos de Apoyo a los Derechos Humanos, premio nacional de derechos humanos, pidió “no echar el paquete al Papa porque él no es mago”.

Por ello hizo énfasis en que la tarea es conjunta, contra la impunidad, es de todos los líderes religiosos , “quienes debieran estar en primera fila para exigir alto a la corrupción y a la impunidad”.

La mera presencia del Papa es un llamado a la jerarquía para ponerse de cara a dios; a los políticos, enfocarse al bien común, y a los ciudadanos a no dejar que la injusticia siga destrozando familias.

Sin embargo , subrayó que aun en medio de desolación e impunidad se puede abrir la esperanza.

La desaparición de personas, refirió, es la peor violacion a los derechos humanos.

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