Alejandro Alegría
Las recientes adecuaciones puestas en práctica a la modalidad 40 del IMSS descansan sobre bases jurídicas y presupuestales frágiles, por lo que corren el riesgo de ser impugnadas y revertidas si no se consolidan mediante una reforma legal aprobada por el Congreso de la Unión, advirtieron analistas de Banamex.
De acuerdo con el análisis del grupo financiero, la resolución administrativa busca acotar los abusos en el esquema, pero lo hace con debilidades normativas evidentes. “El acuerdo corrige lo que debía, pero con instrumentos frágiles”, señalaron los especialistas, al explicar que la medida limita la posibilidad de cotizar con un salario significativamente mayor al último percibido —beneficio que añadía la modalidad 40— sin perjudicar a quienes únicamente buscan conservar sus semanas cotizadas.
No obstante, precisaron que el ajuste surge de un acuerdo del Consejo Técnico del IMSS que enfrenta a una ley que explícitamente permite un salario superior, además de dejar en la incertidumbre el periodo contratado de los trabajadores inscritos. El informe resalta que las distorsiones de fondo persisten dentro del marco legal vigente. “La regla de las 250 semanas de la ley de 1973, que es la que produce el subsidio, sigue intacta para quien sí gana un salario alto al final de su carrera”, puntualizaron.
A la par de este vacío, existe un problema significativo de opacidad financiera, ya que “el costo agregado es una incógnita” y, por lo tanto, “sin medir en el Presupuesto, el análisis puede dar por sostenible lo que paga el erario”.
Ante este escenario, la fragilidad jurídica cobra un papel central en la viabilidad futura de la medida. Los analistas enfatizan que “sin reforma legal, el tope puede caer en tribunales”.
Por esta razón, consideraron necesario que el IMSS haga público el salario al que cotizan los 272.9 mil inscritos actuales, que la evaluación de viabilidad integre el gasto total del Gobierno Federal en las pensiones de la Ley de 1973 y que la propuesta se tramite formalmente en el Congreso mediante una modificación al artículo 218 de la Ley del Seguro Social, tomando en cuenta que “no es solamente un ajuste administrativo a una modalidad de aseguramiento; es un tope a un gasto público creciente”.
La modalidad 40 del IMSS permite a ex trabajadores formales cotizar para su pensión, incentivando aumentos salariales antes del retiro. Esto generó dudas sobre la correspondencia entre aportaciones y obligaciones del IMSS.
Las nuevas reglas, vigentes desde el 22 de octubre, limitan el incremento del salario de cotización en la modalidad 40. Ahora, solo se puede cotizar con el último salario registrado ante un patrón o con un monto superior en hasta una UMA, según el Consejo Técnico del IMSS. Se eliminó la opción de pagos retroactivos, pero quienes ya están inscritos mantendrán sus condiciones hasta el final de su periodo contratado.







