Armando G. Tejeda, corresponsal
Madrid. El presidente del gobierno vasco, el nacionalista moderado Íñigo Urkullu, anunció este viernes la decisión de adelantar las elecciones autonómicas del País Vasco, para el próximo 25 de septiembre.
El líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV) justificó su decisión en que su equipo de gobierno ya finalizó su programa electoral, porque existe un receso en la actividad parlamentaria y, sobre todo, porque intentará “esquivar” el “clima de inestabilidad” que existe en la política española; en situación de parálisis y bloqueo desde las elecciones del pasado 20 de diciembre.
El País Vasco, una de las regiones más ricas y prósperas del Estado español, celebrará el próximo 25 de septiembre nuevas elecciones autonómicas, con algunas novedades importantes en el escenario político.
La presencia como candidato del líder del independentismo vasco Arnaldo Otegi, quien salió de la cárcel el pasado marzo y desde entonces trabaja para configurar una propuesta acorde con las reivindicaciones históricas de la izquierda separatista vasca pero también con los tiempos actuales.
Otra novedad importante es la presencia emergente de la formación Podemos, que concurrirá en las primeras elecciones autonómicas en la región y que, a pesar de su juventud, ya se considera uno de los principales aspirantes a alzarse con la victoria.
Podemos fue la fuerza más votada en las pasadas elecciones generales, las del 26 de junio, incluso por delante del histórico PNV y de EH-Bildu.
La candidata de Podemos será Pilar Zabala, la hermana del militante vasco José Ignacio Zabala, asesinado por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) en la década de los 80, en lo que fue uno de los crímenes más graves del ese grupo ilegal, impulsado, financiado y auspiciado por el gobierno presidido entonces por el socialista Felipe González.
Urkullu en realidad sólo adelantó las elecciones un mes, toda vez que la legislatura finalizaría el próximo 20 de octubre, pero decidió la fecha también en función de la situación de bloqueo institucional que se vive en España tras las elecciones generales de diciembre y junio pasado, en las que el Congreso de los Diputados quedó fragmentado en cuatro grandes bloques y sin visos de gobernabilidad.
En Madrid, se dio a conocer que el tribunal que juzga el llamado “caso Gürtel” citará a declarar como testigos a la cúpula del derechista Partido Popular (PP) en la época de gobierno del ex presidente José María Aznar.
Entre los líderes conservadores que tendrán que explicar sus movimientos y actuaciones en la trama de corrupción destacan el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex vicepresidente del gobierno español, Rodrigo Rato, y los ex ministros en la época de Aznar, Jaime Mayor Oreja, Javier Arenas y Francisco Álvarez Casto.





