- Condecorar al yerno
- Kushner, Trump, Videgaray
- Muerte de comisionado Bonnin
Julio Hernández López
Podría resultar que el receptor de la máxima condecoración del gobierno mexicano a un extranjero terminase sujeto a un proceso judicial en Estados Unidos. Jared Corey Kushner, casado con Ivana (llamada Ivanka) Trump, la más conocida e influyente de las hijas de Donald Trump e Ivana Marie Zelníčková, ha sido colocado varias veces bajo sospecha de actos irregulares o ilícitos, tanto en el casi cinematográfico asunto de la presunta intervención rusa en las pasadas elecciones presidenciales estadunidenses como en el desarrollo de relaciones políticas y comerciales con chinos, rusos y saudíes con fuerte tufo a aprovechamiento del poder para beneficios económicos grupales y familiares.
Empresario sin experiencia política, nacido en Nueva Jersey el 10 de enero de 1981, el yerno Kushner fue nombrado, sin temor a las acusaciones de nepotismo, asesor principal (senior advisor) de su suegro en la Casa Blanca. Pieza muy importante en la estrategia digital durante la campaña de Trump y depositario de una extraordinaria confianza de parte del rubio magnate, Kushner ha recibido encargos tan delicados como la atención del conflicto entre Israel y Palestina y las relaciones especiales con Canadá, China y México. Su inexperiencia diplomática y el riesgo de vincular decisiones políticas con intereses económicos particulares ha provocado críticas y solicitudes de investigación por parte de medios de comunicación, políticos y legisladores del vecino país norteño.
En la relación particular con México, Kushner ha tenido un aliado fundamental: Luis Videgaray Caso, el cerebro sustituto de Los Pinos durante el sexenio que está por terminar. Convertido en una especie de vicepresidente ejecutivo, Videgaray diseñó con Kushner la visita del entonces candidato presidencial republicano a Los Pinos, en uno de los peores episodios de abyección de quien la noche de este viernes dejará de tener el mando nacional. Tan irritante visita electoral de Trump, con Peña y Videgaray convertidos en alfombra roja, se produjo mientras el candidato en campaña llenaba a México y a los mexicanos de insultos y amenazas.
Ahora, ya de salida, la dupla Peña-Videgaray ha decidido entregar la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca al citado yerno, según ha hecho saber la cancillería. La entrega se hará en Argentina, donde Peña asistirá a la reunión del G-20 y será testigo de la firma del nuevo tratado económico con Estados Unidos y Canadá. Según la apreciación de Peña y Videgaray, el citado Kushner hizo tanto para cerrar ese trato que, en deferencia, se le entregará el alto reconocimiento, definido oficialmente como “la distinción que se otorga a extranjeros con el objeto de reconocer los servicios prominentes prestados a la Nación Mexicana o a la Humanidad”. ¿Kurchner, es decir, Trump, han prestado “servicios prominentes” a la nación mexicana o a la humanidad? Vaya desvergüenza.
El pasado 26 de abril, el abogado Carlos Bonnin Erales fue electo comisionado del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, conocido como INAI. Funcionario institucional, exsecretario particular de Arely Gómez cuando esta fue procuradora general de la República, fue impuesto por la mayoría senatorial que todavía conservaba el Partido Revolucionario Institucional.
Este lunes recién pasado, Bonnin Erales murió en las instalaciones del citado INAI. Un tuit oficial informó que había fallecido “a causa de un infarto cardiaco”. Ayer, en una conferencia de prensa en la que no se aceptaron preguntas de los reporteros, el comisionado presidente del INAI informó que, en realidad, Bonnin había muerto al caer de cinco pisos de altura. La procuraduría capitalina de justicia informó que unos cables mal colocados podrían haber provocado un tropiezo mortal. Bonnin había sido un fuerte impulsor del acuerdo que el pasado dos de octubre ordenó a la Procuraduría General de la República hacer pública la averiguación previa sobre el caso Odebrecht (bit.ly/2QnZ1Is ).
A pesar de la fuerte adhesión popular que suscita el retiro del fuero a los legisladores federales, tal medida tiene más vistosidad que profundidad en cuanto al combate a la corrupción y la impunidad. Ayer, en la Cámara de Diputados, tal retiro fue aprobado en lo general pero en artículos clave, en lo particular, el tema se estancó y será discutido hasta febrero próximo. Indicativo fue el papel que jugó el PRI como porción legislativa que decidió la suerte final, con priistas, panistas, perredistas y los partidos pequeños impidiendo que la mayoría simple del morenismo alcanzara la mayoría calificada, necesaria para cambios sustanciales.
En términos estadísticos, son pocos los casos en que legisladores, solo por el tal fuero, logran eludir la acción de ese ente comercializable denominado “justicia”. Las escenas vergonzosas de diputados o senadores blandiendo la charola legislativa para impedir su detención resultan proporcionalmente menores respecto a los casos de tantos funcionarios (piénsese en el gabinete federal saliente) de impunidad negociada o de amnistías anunciadas.
El fuero legislativo fue pensado para impedir venganzas del poder contra diputados o senadores claridosos o “peligrosos” por sus dichos. En el caso del fuero presidencial, su pérdida podría colocar al propio López Obrador en circunstancias complicadas si en las próximas elecciones intermedias cambiara la actual correlación de fuerzas en el poder legislativo y si en el judicial avanzara la “guerra” jurídica contra decisiones obradoristas.
Y, mientras Mike Pompeo y Marcelo Ebrard, responsables de las cancillerías de Estados Unidos y México, respectivamente, se reúnen al día siguiente de la toma de posesión de López Obrador, para discutir y negociar el tema de los migrantes centroamericanos asentados en nuestro país, ¡hasta mañana!





