Por Afp
Ben Guerdane. Túnez sufrió este lunes ataques simultáneos y “sin precedentes” en una región vecina de Libia, en los que murieron al menos 28 yihadistas, 10 miembros de las fuerzas de seguridad y siete civiles.
En un balance todavía provisional, los ministerios de Defensa e Interior señalaron que 28 yihadistas, seis guardias nacionales, un aduanero y un soldado murieron en los enfrentamientos. Al menos otros siete civiles perdieron igualmente la vida en circunstancias no precisadas.
El número de extremistas implicados no fue precisado, pero las autoridades dijeron que había todavía operaciones “en curso para perseguir a los terroristas”.
Este lunes, el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, condenó este ataque “coordinado” y “sin precedentes”, que quizás tenía como objetivo “controlar” la región. “Los tunecinos están en guerra contra esta barbarie y estas ratas que vamos a exterminar (…) definitivamente”, agregó en declaraciones transmitidas por la televisión pública
Toque de queda nocturno
Las autoridades decretaron un toque de queda en Ben Guerdane, entre las 19H00 y las 05H00 locales, y el primer ministro Habib Essid, que se entrevistó con el presidente Beji Caid Essebsi, pidió a los habitantes que estuvieran vigilantes.
Las escuelas y oficinas públicas estaban cerradas en Ben Guerdane, según testigos, y las fuerzas del orden patrullaban en las calles e incitaban por megáfono a los habitantes a permanecer en sus casas, según un corresponsal de la AFP en el lugar. Encima se algunos tejados se podía ver a soldados montando guardia.
Imágenes que circulan por internet mostraban a algunos habitantes observando y aplaudiendo a los soldados. “¡Viva Túnez! ¡Dios es grande!”, gritaban mientras se escuchaban todavía disparos.
Entre las víctimas civiles de los enfrentamientos figura un niño de 12 años, precisó a la AFP un responsable del hospital de la ciudad, Abdelkrim Chafroud.
Además del cierre de los puestos fronterizos por un tiempo indeterminado, las autoridades también cortaron durante la mañana la carretera costera que lleva de Ben Guerdane a Zarzis (norte).
Túnez debe hacer frente desde la revolución de 2011 al auge de un movimiento yihadista responsable de la muerte de decenas de policías y de soldados, así como de turistas extranjeros.
Este ataque simultáneo contra instalaciones de seguridad, de una amplitud inédita, se produce menos de una semana después de otra operación antiterrorista en la región.
Bombardeo de EU en Libia
El miércoles pasado, cinco extremistas armados provenientes de Libia murieron en Ben Guerdane cuando la guardia nacional tomó por asalto la vivienda en la cual se habían atrincherado.
Un civil falleció debido a una bala perdida, y un comandante resultó herido.
Cuatro de esos hombres eran de nacionalidad tunecina, según las autoridades, que dijeron haberse incautado de un arsenal: kalashnikov, cinturones de explosivos, municiones y “granadas artesanales”.
El ministerio del Interior indicó que fue informado en días anteriores de la posibilidad de que ingresaran en su territorio “grupos terroristas” tras un bombardeo estadunidense el 19 de febrero contra un campo de entrenamiento del Estado Islámico (EI) en Sabrata, en el oeste libio, cerca de la frontera con Túnez.
Este ataque aéreo dejó decenas de muertos, entre los que estaría Noureddine Chouchane, un tunecino descrito como un mando operativo del EI e implicado en dos de los atentados cometidos en 2015 en Túnez, en el Museo del Bardo de la capital (22 muertos) y cerca de Susa (38 muertos).
París y Berlín condenaron los ataques. El jefe de la diplomacia alemana Frank-Walter Steinmeier denunció un nuevo intento “de desestabilización de la democracia tunecina”.
Túnez, que tiene más de cinco mil ciudadanos en las filas de organizaciones yihadistas en el extranjero según diversas estimaciones, expresa regularmente su preocupación sobre la situación en Libia.
Para tratar de protegerse, el gobierno tunecino terminó hace poco la construcción de un “sistema de obstáculos” en cerca de la mitad de los 500 km de frontera común entre los dos países. Los puestos fronterizos ya habían estado cerrados a finales del año pasado durante 15 días tras el atentado suicida contra la guardia presidencial en Túnez (12 muertos), reivindicado por el EI.





