Europa Press y Ap

La policía disparó gas lacrimógeno y utilizó cañones de agua para hacer retroceder a los manifestantes este martes, en el octavo día consecutivo de violentas protestas antigubernamentales en la capital albanesa, Tirana, marcadas por la tensión y sin visos de que vaya a cesar después de que los inconformes hayan rechazado el gesto del primer ministro albanés, Edi Rama.

Estudiantes de secundaria y universitarios exigen matrículas más bajas, una mayor inversión estatal en educación y un mayor combate a la corrupción.

Desde hace días, los manifestantes han arrojado piedras, bengalas, bombas incendiarias y fuegos artificiales contra la policía, que ha utilizado palos, cañones de agua y gas lacrimógeno para repeler a los descontentos.

Las calles del centro de Tirana han vuelto a estar tomadas por manifestantes, en su mayoría jóvenes, que demandan también la salida del Gobierno que encabeza Edi Rama.

Rama, en un intento de apertura hacia las demandas de los estudiantes, ha sacado siete sillas con tapicería roja a la escalinata junto a la sede de su oficina, cerca del bulevar donde tienen lugar las protestas, con un cartel en el que se leía ‘diálogo’ sobre el asiento.

La acción no ha sido bien acogida por los manifestantes que, horas después, tomaron las sillas y las han roto frente a la oficina en una nueva señal de falta de sintonía entre el primer ministro y la calle.

Por su parte, los sindicatos estudiantiles hacen fuerza junto a los profesores prometiendo seguir en las plazas y vías públicas “todos los días”.

Asimismo, un balance ofrecido por las autoridades albanesas tras los primeros siete días de movilizaciones, con altercados graves como la quema de la sede del Tribunal Supremo, ha arrojado que 310 personas resultaron heridas, en su mayoría agentes de Policía, 191, además de 88 manifestantes y 31 personas transeúntes.

“Entre los casos más graves se encuentran las lesiones que han requerido intervención quirúrgica. Hasta el momento, se han realizado un total de tres intervenciones quirúrgicas”, han explicado las autoridades sanitarias en informaciones recogidas por la cadena pública RTSH.

En el frente judicial, un Juzgado de Primera Instancia de Tirana ha ordenado medidas cautelares contra once de los detenidos en los altercados de estos días, del más del centenar de personas arrestadas en este contexto. A estas personas se les ha aplicado medidas como presentarse ante la policía judicial o prohibición de acercarse a 100 metros de instituciones públicas.

Por su parte, este martes el presidente del país, Bajram Begaj, se ha reunido con representantes del cuerpo diplomático en Tirana y con los expresidentes del país, Bamir Topi y Rexhep Meidani, para valorar la situación en medio de las protestas estudiantiles.

En concreto, han acudido a la cita el embajador de Estados Unidos, Eric Wendt, el embajador de la Unión Europea, Moreira de Sousa, el embajador de Alemania, Karl Bergner, entre otros diplomáticos. El pasado fin de semana, la legación estadounidense criticó “la violencia, los disturbios, el daño físico a otros y la destrucción de propiedades” en el marco de las protestas, pidiendo a todos los ciudadanos ejercer su derecho a la protesta “de manera pacífica”.

Albania es uno de varios países europeos que están viviendo protestas por el aumento de los costos del combustible, el deterioro de las escuelas, la falta de servicios públicos y la escasez de vivienda, entre ellos Francia e Italia. En España y Portugal han surgido campamentos de tiendas para protestar por la falta de vivienda, mientras que también se estaban planificando una concentración y una protesta en Grecia para la noche de este martes y el miércoles.

En Albania, las protestas más recientes se producen tras meses de concentraciones organizadas por el llamado movimiento Flamingo, lanzado en oposición a un desarrollo turístico de lujo en la costa sur vinculado a una firma de inversión fundada por Jared Kushner, yerno del presidente estadunidense, Donald Trump.

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