Ángel González, especial para La Jornada
Caracas. Alejandro Betancourt, el hombre que hoy figura como pieza clave de la relación económica entre Washington y Caracas, definió junto a Delcy Rodríguez en 2024 el esquema de negocio que Venezuela promueve como emblema de su apertura petrolera luego del secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
La compañía North American Blue Energy Partners (NABEP) firmó en abril de 2024 el primer Contrato de Participación Productiva Petrolera (CPP) en el marco de la Ley Antibloqueo, un esquema que permitía que la empresa privada tuviera mayor participación en el negocio que lo que permitía el marco jurídico vigente. La compañía era propiedad de Betancourt y del petrolero estadunidense Harry Sergeant III, quien según investigaciones de Bloomberg fungía como enlace entre el poder de Washington y el gobierno de Nicolás Maduro.
Pero los nexos de Betancourt con el entorno de Trump no son recientes. En 2019, en medio de investigaciones por lavado de dinero en Estados Unidos, España y Suiza, el exalcalde de Nueva York y entonces abogado personal de Donald Trump, Rudy Giuliani, representó a Betancourt ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos para interceder por sus causas legales y estrechar lazos con el entorno republicano.
Por ese entonces, Giuliani ayudó a Betancourt a posicionarse como un actor de utilidad para Washington presentándolo como aliado de la oposición extremista representada entonces por Juan Guaidó, a quien Estados Unidos reconocía como presidente paralelo de Venezuela. Eso no impidió que Betancourt se colara en el negocio petrolero a través del esquema CPP presentado por Delcy Rodríguez y de la mano de Sergeant III.
Betancourt toma el control
Pero este año cambió todo. Sergeant III, considerado cercano a Maduro, fue desplazado y Betancourt ascendió como facilitador de los negocios petroleros. En febrero, Donald Trump acusó al primero de pretender actuar como intermediario sin la autorización de Washington al viajar a Caracas para reunirse con Delcy Rodríguez. Según Bloomberg, la Casa Banca habría presionado para que el magnate, conocido donante republicano cercano al entorno de Trump, vendiera su participación en NABEP, lo cual ocurrió el pasado 7 de agosto pasando el control absoluto de la compañía a Betancourt por 300 millones de dólares. Una semana después, el Departamento del Tesoro sancionó a la compañía offshore Bluwaves Properties, propiedad de Sergeant, restringiendo aún más su capacidad de maniobra en la industria.
Con Sargeant fuera de la ecuación, Betancourt asumió el control hegemónico de NABEP y se elevó a la primera línea como asesor de la administración Trump para destrabar el negocio petrolero en el país. A través de NABEP, Betancourt administra campos clave en el Lago de Maracaibo y en la Faja Petrolífera del Orinoco, con una extracción cercana a los 200 mil barriles diarios. Este volumen posiciona a NABEP como el segundo mayor productor privado de crudo en Venezuela, ubicándose únicamente por detrás del gigante Chevron. Además, se ha encargado de facilitar contratos en término de los CPP para compañías pequeñas como Pacific Coast Energy Co. y Lionheart Capital.
Madrugonazo sísmico
La madrugada de este martes las poblaciones de Caracas y La Guaira saltaron de la cama cuando un temblor de magnitud 4 sacudió el norte del país. Ocurrió a las 3:07 am y tuvo su epicentro al a 19 kilómetros al noreste de la capital, según reportó la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas. Delcy Rodríguez informó que “no se reportaron afectaciones de ningún tipo” y que se activó el Sistema de Protección de Riesgo.





