Laura Gómez Flores
Ciudad de México. Los inmuebles de la Ciudad de México contarán con una certificación sísmica avalada por el Instituto de Investigaciones Sismológicas de la UNAM, similar al ISO-9000, que será independiente y manejada por la sociedad civil para evitar se preste a actos de corrupción.
Alejandro Kuri, vicepresidente nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), estimó que antes de finalizar el año se contará con este sistema, que otorgará un valor agregado a las edificaciones y su adhesión será voluntaria.
Su implementación, dijo, “no debería aumentar el costo de la vivienda, pues sería un plus que las desarrolladoras podrían cubrir con sus costos de publicidad y permitiría a la gente que, en lugar de buscar que su casa tenga un balcón o jardín, sea seguro”.
Tras la presentación de la plataforma de apoyo a afectados por sismo denominada “S19S”, en las oficinas de la Coparmex-CDMX, explicó que esta certificación sísmica, sustituiría a las placas colocadas en los inmuebles revisados en el sismo de 1985, pero con el aval del IIS-UNAM, dando tranquilidad a sus ocupantes.
El miércoles iniciaron las reuniones de trabajo con investigadores de la UNAM y gente de la AMPI, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) y la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi).
Se invitará además a los integrantes del Colegio de Ingenieros y Arquitectos a sumarse a la creación de este sistema, que puede implementarse rápidamente al existir grandes expertos en la materia, y no se enfrentarían trabas o burocracia.
El manejo recaería en la sociedad civil, no en el gobierno, y se convocaría a la gente a certificar sus inmuebles, muchos de los cuales, construidos antes del sismo de 1985 podrían pasarla, porque están bien hechos y tenemos “una ciudad levantada, donde solo cayeron 44 edificios, alrededor de mil viviendas, de dos y millones y medio existentes”, puntualizó.
Los inmuebles construidos después de esa fecha, cuando se modificó el Reglamento de Construcciones del entonces Distrito Federal, no debieron sufrir daños graves. De haberlos, las empresas involucradas deben investigarse y asumir la responsabilidad que corresponda.
Comentó que se trata de una responsabilidad compartida por falta de supervisión, incluso ni siquiera de las compañías constructoras, porque “pudo ser la falla de un albañil que amarró mal una varilla y faltó supervisión”.
“No soy de la idea de tirar edificios. La lógica de la ciudad es salvar nuestros inmuebles, reforzarlos, reconstruirlos en la medida de lo posible”, afirmó al dar a conocer que la próxima semana volverán a reunirse con la gente de la UNAM, pues “sí entramos en este proceso de certificación, el costo bajará y tendremos edificaciones más seguras”.





