La Redacción
La mártir, conocida como Una virgen cristiana, de la artista Luz Osorio, y La papanteca, que muestra a una joven campesina de la población de Papantla, en el estado de Veracruz, son piezas centrales de la exposición que se inaugura hoy en el Museo Nacional de San Carlos (MNSC).
Con el título Luz Osorio: Memoria y afectos, la muestra recupera el trabajo de la artista mexicana y los vínculos familiares y afectivos que sostuvieron su obra: redes de apoyo, herencias domésticas, objetos y retratos que pasaron de una generación a otra y que hoy permiten reconstruir su vida.
La curadora Raquel Fundia propone una relectura de la obra de Osorio en diálogo con su contexto, y subraya el papel que muchas creadoras mexicanas tuvieron en la vida artística del siglo XIX y principios del XX, en un sistema que rara vez les dio un lugar.
La primera exposición retrospectiva individual dedicada a Luz Osorio es el resultado de un proceso de investigación que nació con la curaduría emblemática de Leonor Cortina en Pintoras mexicanas del siglo XIX, en el MNSC en 1985.
“El museo fue pionero en darle unidad a un aspecto y a un ámbito de la producción artística en México que estaba a ese momento poco documentado, en el que falta mucho por hacer, pero que es el trabajo de las mujeres creadoras dentro de las artes visuales en el siglo XIX y principios del XX”, indicó Jorge Reynoso Pohlenz, director del recinto.
Rescate de una memoria oral
Explicó que la muestra dedicada a Luz Osorio (Papantla, 1863-Ciudad de México, 1935), fue posible gracias a la ardua investigación de Raquel Fundia, así como al rescate de la memoria oral, los afectos y las relaciones personales de la artista, gracias a los cuales se encuentran obras nunca antes expuestas que fueron facilitadas por su familia.
La curadora comentó que de Luz Osorio se conocen los cuadros La mártir y La papanteca, pero “a raíz de una conversación con Jorge Obregón (bisnieto de la artista) nos fuimos acercando al resto de la familia y vimos que teníamos un corpus lo suficientemente grande para dedicarle su propia exposición con el fin de conocerla como creadora, y entenderla como agente activo, productivo y completamente de su época”.
De las 25 obras expuestas, 20 son inéditas, como dibujos a lápiz y pinturas al óleo entre las que destacan retratos familiares y de modelos femeninos al natural, copias de obras de pintores antiguos, paisajes, bodegones y estudios de sus propias piezas que revelan, por ejemplo, el proceso artístico detrás de La mártir.
Como parte de la exhibición se presenta la vida personal de Osorio mediante un apartado documental compuesto en particular por fotografías del Archivo Casasola, en el que se ven aspectos de su vida marital con Luiz Zetina, misma que la alejó de la producción artística a corta edad.
Luz Osorio: Memoria y afectos propone una relectura de su obra en diálogo con el contexto de su época y subraya el papel de las mujeres en la vida artística del México decimonónico, así como reivindica la aportación de una creadora cuya producción merece ser estudiada y disfrutada.
La muestra da continuidad a la labor de análisis de la historia desde una perspectiva de género y promueve espacios para valorar y reflexionar sobre el papel de las mujeres en el arte y su aportación a la historia cultural en el país; dichas acciones contribuyen a ampliar el conocimiento sobre el desarrollo artístico en territorio nacional.
Luz Osorio: Memoria y afectos abre hoy al público a las 13 horas, en el Museo Nacional de San Carlos (avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera). La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de abril de 2027.







