Armando G. Tejeda
Después de la entrada masiva de 50 mil personas a la ciudad española de Ceuta del pasado jueves, la mayoría jóvenes de entre 20 y 35 años y de origen marroquí, se calcula que todavía hay entre tres y cinco mil de ellos sobreviviendo en la clandestinidad en la pequeña localidad, de tan solo 18 kilómetros cuadrados de extensión, y sufriendo el acoso policial, militar y vecinal para que se regresen a su país.
La mayoría de ellos subsisten además hambrientos y sedientos y con la esperanza de que el sistema migratorio español les abra un hueco como asilados y como susceptibles de ser beneficiarios de un visado de trabajo temporal. Y ante las sospechas de los servicios de inteligencia españoles sobre la participación de la gendarmería marroquí en la operación de ingreso masivo, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, elogió y agradeció al gobierno marroquí por su colaboración en la gestión de la crisis.
Según los datos del Ministerio del Interior español, el pasado jueves entraron al unísono en la ciudad española de Ceuta más de 50 mil personas, unos lo hicieron por tierra y otros por mar, pero todos con el mismo objetivo: iniciar una nueva vida en suelo europeo, migrar. De ellos, también según las cifras oficiales, volvieron de forma voluntaria a Marruecos 48 mil 300. Y además está la cifra de los fallecidos, que según el gobierno de la ciudad autónoma es de 88, además de los 11 restos mortales recuperados por las autoridades de Marruecos y en su propio litoral.
Según el gobierno de Ceuta, presidido por el conservador Juan José Vivas, todavía hay en la ciudad entre tres mil y cinco mil personas viviendo en la clandestinidad en sus propias calles, sin comida y sin agua, bajo el asedio de los propios vecinos, que en algunos barrios han organizado grupos para expulsar a los migrantes de sus calles, muchos de ellos con armas blancas, como bates de béisbol, además de la fuerte presencia de la Guardia Civil y del Ejército, que está desplegado en la ciudad precisamente para localizar y expulsar a estas personas.
Los testimonios de los propios migrantes y de la administración pública local coinciden en advertir que el Centro de Estancia Temporal de Migrantes (CETI) en Ceuta está colapsado y sin capacidad para recibir más personas, con lo que se prevé que en los próximos días las personas que sean susceptibles de que se les inicie un trámite de asilo sean trasladadas a otras comunidades autónomas, así como los menores de edad no tutelados, que en este caso España tiene la obligación legal de darles un lugar donde vivir de forma digna al menos hasta que finalice su expediente de regularización y sean mayores de edad.
Mientras tanto, en el terreno político, el ministro de Asuntos Exteriores, el socialista José Manuel Albares, elogió la colaboración del gobierno de Marruecos en la “resolución” de la crisis, al explicar que “desde el primer momento Marruecos ofreció su colaboración para impedir ese flujo y sobre todo para que retornaran inmediatamente, como está ocurriendo. La inmensa mayoría están de vuelta y Marruecos sigue ofreciendo colaboración para que hasta la última persona regrese”.
Al ser preguntado sobre la posible responsabilidad de las autoridades marroquíes en la entrada masiva, por su coordinación y la ausencia total de controles policiales en aquel país, Albares aseguró que “es un hecho inédito y es muy difícil. Habrá que analizar cómo ha podido suceder”. El político español sí criticó con dureza la postura de algunos países europeos, entre ellos Italia, que incluso suspendió la libre circulación con España por esta crisis: “Hubo una sincronización de la internacional reaccionaria, que con mucha rapidez salió a amplificar lo que estaba ocurriendo y difundir mentiras y falsas noticias”.
Además, la ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró respecto a la crisis migratoria que “todo el mundo tiene que tener muy claro que la integridad territorial y la soberanía española no se tocan, que a Ceuta y Melilla no se les toca” y añadió que “las mafias o quien haya consentido o tolerado esto tendrá que asumir responsabilidades”. Al ser preguntada sobre la posible vinculación del gobierno marroquí con la operación, tal y como sostienen los propios servicios de inteligencia españoles, según algunos medios de comunicación, Robles pidió que “se investigue lo ocurrido y se llegue hasta el final para saber lo que pasó en esos movimientos. No podemos mirar para otro lado, ni España ni Marruecos, ante este drama humano”.





