• Trump y sus títeres traidores quieren más
  • Sheinbaum: en México, “sí quiere intervenir”

Carlos Fernández-Vega

Producto de la descarada injerencia de Donald Trump y sus halcones, la ultraderecha a su servicio se ha “comido” buena parte de América Latina y el Caribe. Algunos ilusos creen que esto es producto de la llamada teoría sobre el péndulo político –que, según ella, lo mueve de izquierda a derecha y viceversa– y resultado de que el “pueblo” quiere “probar alternativas”, que en el caso latinoamericano han sido más que aplicadas con los nefastos resultados por todos padecidos. Hay que recordar los 36 años del brutal régimen neoliberal en México.

Sólo como ejemplos, ¿realmente el gringo-ecuatoriano Daniel Noboa ha sido una “alternativa” para el bienestar popular y contra la inseguridad? ¿Acaso el esperpéntico Javier Milei, quien ha masacrado socialmente a los argentinos? ¿Tal vez el pinochetista José Antonio Kats, a quien, con apenas siete meses de “gobierno”, nadie tolera? ¿O el subproducto colombiano Abelardo de la Espriella? ¿La hija del fascista Alberto Fujimori? ¿Rodrigo Paz, que aterra a los bolivianos? ¿Delcy Rodríguez, la “presidenta encargada”, que sin chistar entregó todo a Trump y tiene el mayor índice de rechazo en la región (80 por ciento la alucina)?

¿En serio esas son las “alternativas” (marca Donald Trump, con su ejército de traidores en cada una de las plazas “conquistadas”) que buscó y “encontró” el pueblo latinoamericano; es decir, aquellas que lo masacran socialmente para beneficiar aún más a la élite y sólo a ella? Si la respuesta es afirmativa, entonces ¡agarraos!, porque tendría que ser un pueblo verdaderamente masoquista como para elegir a ese tipo de mamarrachos que sólo los condena a la miseria. Falta Brasil por definir, lo que se sabrá el próximo 25 de octubre (parece que allá también “se cayó el sistema” de conteo de votos). Y en todos los casos la “victoria” ha sido del indecente magnate naranja.

América Latina está sitiada por la ultraderecha trumpista-sionista, y quiere más. Obvio es que en la geografía regional sólo falta México y por intentos (fallidos todos ellos) no para. Aquí se ha topado con pared, pero no quita el dedo del renglón, también con su ejército de traidores.

La presidenta Sheinbaum se refirió a ello, no sin antes aclarar: “como mandataria, debo tener una opinión diplomática siempre”. Dijo así: “la derecha internacional sí quiere intervenir, lo hemos estado denunciando permanentemente. He dicho que no necesariamente es el presidente (Trump), pero hay grupos muy de derecha en ese gobierno que no quieren a México, no quieren a los pueblos, y buscan que cambie el gobierno en México. Por eso, aquí la única defensa es el pueblo, la única, el pueblo, y seguir difundiendo los beneficios de la Cuarta Transformación, y actuar de manera responsable, y no zigzaguear”.

Algo más: “la derecha es un movimiento político, una ideología que está contra el pueblo, no defiende al pueblo. Defiende intereses económicos. Defiende la supremacía de unos sobre otros, el racismo, el clasismo. Todo lo plantea como si ‘el problema de la pobreza fuera la falta de esfuerzo individual’ y no un modelo que abandonó al pueblo a una situación de pobreza y desigualdad. Es una ideología que fomenta la violencia, el autoritarismo, que está en contra de la democracia, reconocida como el gobierno del pueblo”.

Y de pilón: “la derecha es un movimiento que en México se asemeja a los conservadores del siglo XIX, al porfiriato, al autoritarismo, a la guerra contra el narco, a la falta de derechos, al considerar la educación, la salud como mercancías y no como derechos del pueblo. Y la historia de México lo que ha demostrado es que el pueblo de México siempre triunfa frente a los movimientos conservadores. Lo hizo así en el siglo XIX, al triunfo del pueblo en la Revolución y lo ha hecho ahora, porque la Cuarta Transformación es un triunfo del pueblo en la defensa de sus derechos y sus garantías. Aquí hay mucha conciencia de la gente y hay beneficios que se palpan de manera directa. Entonces, eso es la derecha. ¿Y qué somos nosotros? Ni siquiera hablamos de ‘izquierda’. Somos humanistas, para no catalogar con otros adjetivos. Somos humanistas y somos mexicanos. Y nuestro modelo económico, político, social, nuestro pensamiento, se sustenta en nuestra propia historia”.

Las rebanadas del pastel

Ejemplo de las “alternativas que buscan los pueblos” (versión “péndulo”): durante la administración de Donald Trump, una de cada tres personas migrantes (31 por ciento del total) que han perdido la vida bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (el fuck ICE) eran mexicanas.

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