Angélica Campillo
Hasta dentro de un año estaría operando el rastro con certificación Tipo Inspección Federal, declaró el regidor presidente de la comisión de Mercados, Centro de Abasto y Rastro del ayuntamiento capitalino, Mauricio Alanís Córdoba, pues consideró que dicho proceso es complicado.
En relación a las declaraciones del edil, Ricardo Gallardo Juárez, respecto a que no se necesitan recursos extraordinarios para la operación del rastro que se pretende certificar como TIF, Alanís Córdoba apuntó que fue la propia Dirección de Servicios Municipales, en conjunto con la Subdirección del Rastro, las que pidieron la intervención de la comisión para gestionar recursos federales en ese sentido, y así se estableció en la minuta de la sesión de dicha comisión, ya que todavía no alcanza el presupuesto para atender lo que le hace falta.
Mencionó que, además, la norma sanitaria para la certificación pide que se separe la matanza de ganado menor y mayor, por lo que la infraestructura como se encuentra ahora necesita más capital, “creo que si nos hicieron la solicitud es porque se prevé que con los cuatro millones que comentó el alcalde que ya están destinados, no va a ser suficiente para que la nueva instalación pueda arrancar en condiciones adecuadas”, sostuvo.
En ese contexto, dijo tener serias dudas de que dicho rastro entre en funcionamiento en 90 días, como lo señaló Gallardo Juárez, pero además de ello faltaría la certificación TIF, pues a pesar de que el Servicio nacional de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria (Senasica) menciona que en 10 días puede dar respuesta sobre si estaría certificado o no, y eso sería después de que el rastro haya operado durante un tiempo y que mantenga los estándares de sanidad, calidad y todos los procedimientos, “desde mi punto de vista cuando menos va a llevar todavía un año para que opere en esas condiciones”, sostuvo.
Consideró que será complicado cumplir con el inicio de operaciones del nuevo rastro, como el de cumplir con la certificación TIF, pero no se debe perder de vista el tema de la comercialización, pues se debe tener garantizado que los productos cárnicos que entren tengan donde expedirse y quién lo compre, “habrá que tener cartas de intención de los centros comerciales localizados en la ciudad, o de los más cercanos en algún estado, porque si no, nos va a salir más caro operar un rastro en esas condiciones”, concluyó.





