David Brooks, corresponsal
Nueva York. Un día después de que Donald Trump sacudió la relación bilateral, otra vez más, con un comentario inesperado -y aparentemente poco preparado por su gobierno- de que designará a los cárteles narcotraficantes mexicanos como “organizaciones terroristas extranjeras” (FTO, por sus siglas en inglés), hoy cundió el silencio en los circuitos oficiales mientras se desató una nueva edición del viejo debate sobre el papel estadunidense en la guerra contra las drogas en México.
Con el gobierno federal en receso por el puente de Día de Acción de Gracias, el tuit presidencial poco activo, casi nadie en los circuitos oficiales abordó el tema -incluido el Departamento de Estado que es el que oficialmente anuncia y aplica la designación de “terrorismo” en estos casos- y a quienes se les preguntó lo evadieron, dejando la cancha libre para que los ex funcionarios, expertos y medios expresaran si estaban a favor o en contra y las implicaciones de la designación para la relación bilateral.
“Es una idea terrible en parte porque reducirá la cooperación mexicana ya que muchos en México temen que sería un primer paso hacia algún tipo de intervención militar, algo que Trump repetidamente menciona cuando habla con presidentes mexicanos”, comentó hoy Roberta Jacobson, la ex embajadora de Estados Unidos en México (2016-2018) en entrevista con Vox.
Por otro lado, el ex agente de la DEA Jack Riley -identificado como uno de captores de El Chapo- declaró que tal movida es justo por lo que ha estado abogando durante años. “Sería un jonrón”, dijo a Fox News. “Esto es exactamente lo que es necesario”, señalando que la designación liberaría fondos adicionales, y “ayuda de las agencias de inteligencia y militares de Estados Unidos”. Concluyó que aunque es controvertido, y que se afirmará la soberanía mexicana, y que “no podemos usar nuestros militares ahí… pero vean lo que hemos hecho en Irak y Afganistán en combatir a terroristas… vean lo que hemos logrado contra ISIS”.
Políticos conservadores están promoviendo de nuevo la idea de calificar como “terroristas” a los cárteles mexicanos (vale recordar que la Casa Blanca también contemplo hacerlo en 2008 bajo Bush y en 2010 con Obama), algo que algunos legisladores formalmente propusieron a principios de este año aunque en esa ocasión fue rechazado como innecesario por el secretario de Estado Mike Pompeo, reportó el Wall Street Journal. Hechos recientes, con la tragedia de la familia LeBarón y la operación contra un hijo de El Chapo en Culiacán, han resucitado este coro a favor de la designación.
Varios coinciden en que la designación formal puede ser utilizada para justificar acciones más directas, incluso las militares en el marco establecido por la llamada “guerra contra el terror” que se implementó en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001. De hecho, existe una ley (AUMF, por sus siglas en inglés) que autoriza el uso de fuerza militar contra “terroristas” aprobada 3 días despues de esos atentados y que sigue vigente. Aunque originalmente autoriza al presidente el uso de fuerza militar contra los responsables de los atentaos, se ha empleado para lanzar acciones militares en otros países, sobre todo en Medio Oriente y África.
Y en abril, el régimen de Trump designó como un FTO por primera vez a un componente de otro gobierno, en este caso la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Si Trump procede con su amenaza, podría haber algunas consecuencias seguramente no contempladas por el presidente, como por ejemplo que la venta de armas estadunidenses tendría que ser identificada como asistencia directa a “organizaciones terroristas”, indicaron un par de analistas, recordando que Trump se opone a casi toda regulación de la venta de armas. Otros señalaron que podría implicar que toda transacción de empresas financieras estadunidenses con México podría ser sujeta a sospecha de apoyo a intereses controlados por los cárteles. Por otro lado, tal designación haría más difícil promover la política actual de rechazar las solicitudes de asilo de mexicanos que argumentan estar amenazados por la violencia de los cárteles, ahora identificados como “terroristas”, señalan otros expertos.
Una designación de los cárteles mexicanos como “organizaciones terroristas extranjeras” que prometió Trump el martes en una entrevista en el sitio de Internet del comentarista conservador Bill O’Reilly -el ex conductor estrella de Fox News antes de ser obligado a renunciar por la acumulación de denuncias de acoso sexual- formalmente lleva a la aplicación de varias medidas, incluyendo prohibir a toda persona en este país a brindar apoyo, bloquear cuentas y transacciones financieras y prohibir el ingreso de sus integrantes.
Para que el Departamento de Estado designe a una entidad como una FTO, debe demostrar que tal organización está ejerciendo “actividades terroristas”, o que “retiene la capacidad y la intención” de realizar actividades terroristas -o sea, no son sólo los actos terroristas sino la capacidad para realizar actos futuros o tienen la capacidad para hacerlos, y que estos afectan los “intereses de seguridad de Estados Unidos”. Esto no sólo es la capacidad para amenazar a Estados Unidos, sino a nacionales estadunidenses donde se encuentren, o las relaciones exteriores de Washington, o los intereses económicos de Estados Unidos, resume el Servicio de Investigaciones del Congreso de Estados Unidos (CRS)
Entre las casi 60 FTO en la lista del Departamento de Estado, están organizaciones tan diversas como Al Queda, ISIS y Boko Haram a las FARC en Colombia y ETA y fragmentos disidentes del ERI de Irlanda, entre otros [https://www.state.gov/foreign-terrorist-organizations/].





