Ciudad de México. El Senado aprobó con 62 votos a favor y 13 en contra la reforma del presidente Enrique Peña Nieto para entregar la seguridad de los puertos y las capitanías a la Secretaría de Marina, con el argumento de que se requiere “poner orden en ellas”.
En el debate el coordinador de los senadores del PT, Manuel Bartlett, aseguró “se están militarizando los puertos y las capitanías”.
Bartlett, argumentó “dicen que hay un reacomodo de funciones, no, hay una transición de funciones claves a la Secretaría de Marina Armada de México, es la militarización. Aquí lo tienen desde el artículo 30 en la fracción quinta”.
El petista recordó a senadores del PRI, PAN y PRD que el exembajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, informó al congreso estadunidense que los puertos serían entregados a las trasnacionales, no es casual que ahora se los entreguen a la Marina, es la militarización”.
El panista Salvador López Brito también se manifestó en contra de que se entregue a la Marina la seguridad de los puertos. “Es una función de naturaleza civil y la venían desempeñando bien en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. En los 40 años que tiene la SCT de administrarlos ha habido progreso en los puertos.
“Se dice que es por la seguridad, entonces también militaricemos los aeropuertos, ahí entra la droga y los narcotraficantes, y también las carreteras, entregémoselas a la Marina para que nos cuiden y nos protejan. Le estamos entregando a la Semar la vigilancia de 170 mil embarcaciones.”
Layda Sansores, senadora del PT, insistió en que la reforma viola el artículo 129 constitucional donde se establece que en tiempos de paz los militares y marinos deben estar en sus cuarteles.
“Da tristeza las argucias que utilizan. Son mentirosos, no se cansan de mentir y ahora nos dicen que es para hacer más eficiente a las capitanías y los puertos, pero ya se demostró en los puertos donde está la Marina, Manzanillo y Lázaro Cárdenas, han dado los peores resultados”.
Luego de hora y media de debate se aprobó la reforma que devuelve a la Semar el control de la seguridad y vigilancia de la capitanías y puertos, función que se le retiró en 1976.





