Ciudad de México. “Los corruptos hacen mucho daño porque utilizan su poder para su propia conveniencia, dejando desamparados a los más débiles”, aseguró el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, quién llamó a “luchar contra cualquier forma de corrupción” y en cualquier ámbito.
Indicó que se debe combatir este “pecado” dentro la familia, en las escuelas, en las iglesias, en el deporte y en la política y siempre “empezando por nosotros mismos”.
Expuso que aunque “el poder de Dios es infinito y podría terminar con toda la corrupción”, este “determinó crearnos libres, capaces del bien y del mal”.
Acotó que Dios “nos advierte las consecuencias a que nos exponemos si nos dejamos atrapar por el mal, como la corrupción y otros graves pecados pero nos deja libres. Es la grandeza y la limitación del ser humano”.





