Reuters
Londres. La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, pidió perdón el jueves por el papel que desempeñó la Iglesia de Inglaterra al separar por la fuerza a 185 mil niños de sus madres solteras y darlos en adopción en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
En aquella época, las iglesias cristianas y el Estado británico crearon un sistema en el que se avergonzaba a las jóvenes con hijos fuera del matrimonio y se las coaccionaba para que entregaran a sus bebés, con el fin de cumplir con lo que, según ellos, eran las normas sociales imperantes.
El papel de la Iglesia de Inglaterra en esta práctica se materializó a través de los denominados “hogares para madres y bebés”, a los que se enviaba a las mujeres solteras, a menudo en contra de su voluntad, durante el embarazo o tras dar a luz, y donde se las separaba de sus bebés, un sistema similar al que llevaba a cabo la Iglesia católica en Irlanda.
“Lamentamos profundamente el dolor, el trauma y el estigma que sufrieron —y que aún padecen— muchas personas a causa de las prácticas históricas de adopción en los hogares afiliados a la Iglesia de Inglaterra”, declaró Mullally, según se cita en un comunicado de la Iglesia de Inglaterra.
También se espera que el gobierno pida perdón en nombre del Estado por esta práctica. Otros países, entre ellos Irlanda y Australia, han emitido en los últimos años disculpas similares.
El Movimiento de Adultos Adoptados, que representa a las personas que fueron adoptadas a la fuerza, criticó el comunicado de la Iglesia de Inglaterra por lo que calificó de “lenguaje minimizador, pasivo y distanciador”, y añadió que no había reconocido los daños concretos causados.





