Aldo Anfossi
A dos semanas de iniciado, el gobierno del presidente José Antonio Kast acaba de cometer un error de proporciones cuando desde su más íntimo círculo de asesores personales publicaron en redes sociales un video declarando que el Estado de Chile está quebrado.
Lo rotundo de lo dicho hizo que los ministros del Interior y de Hacienda, Claudio Alvarado y Jorge Quiroz, respectivamente, salieran a discrepar de aquello, obligando al Palacio de La Moneda a desdecirse y a retirar la publicación, distribuida también como minuta en el Parlamento.
El desaguisado es secuela del anuncio gubernamental de que los precios de las gasolinas y del petróleo diésel aumentarán desde el jueves en, aproximadamente, 40 y 50 por ciento, respectivamente, debido al encarecimiento global del crudo a raíz de la guerra ilegal israelí-estadunidense en contra de Irán, que descalabró los suministros.
La notificación del alza, hecha anteayer, dio lugar a filas de automovilistas en las estaciones de servicio, a la protesta de los gremios del transporte y de las organizaciones de productores agrícolas que advierten del encarecimiento generalizado que podría sobrevenir.
Los créditos hipotecarios y de otra índole, que aquí están indexados a la variación de la inflación, también podrían verse afectados, lo mismo que el costo de las matrículas y las mensualidades en universidades y colegios.
La inflación anual de precios al consumidor, que en 2025 fue de 3.5 por ciento, la menor en cinco años, se proyecta que aumentará en hasta unos dos puntos porcentuales en 2026.
La publicación gubernamental, ordenada por la jefatura de Comunicaciones y Contenidos de Kast, alegaba que “no podemos bajar el precio de la bencina (gasolina) porque nos dejaron sin plata, un Estado en la quiebra, endeudado en más de 49 mil millones de dólares y la caja del Estado completamente vacía”.
Aquello causó inmediato revuelo.
“Jamás ocuparía una palabra como esa, de que el Estado esté quebrado, lo que ocurre es que el Estado está en una situación fiscal deteriorada”, refutó el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, agregado que “lo que queremos es reordenar las finanzas para que nunca nos vuelva a pasar (que tengamos que) enfrentar un conflicto de naturaleza geopolítica, como la actual, con finanzas públicas deterioradas”.
Mientras que el ministro del Interior, Claudio Alvarado, tomó distancia matizando que se trataba de “un término más coloquial”.
La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, afirmó que “me sumo a las declaraciones del ministro (Quiroz), creo que no es la forma de llevar el debate respecto a cuál es la situación fiscal. Creo que la palabra no es la más afortunada”.
Mientras que la Contraloría General de la República anunció que estaba requiriendo explicaciones al gobierno acerca de las expresiones usadas.
Kast llegó al poder argumentando que el suyo será un “gobierno de emergencia”, por las supuestas malas condiciones de la economía y la inseguridad en el país, y prevé impulsar un recorte del impuesto a la renta corporativo de 27 a 23 por ciento, una disminución del gasto fiscal en torno a 5 puntos (6.5 mil millones de dólares) del PIB, eliminar el impuesto a las ganancias de capital y el gravamen a los bienes raíces residenciales que paga el 1 por ciento más rico y que se destina al financiamiento de las municipalidades más pobres.
Desde que inició su gobierno, la popularidad de Kast pasó de 57 a 51 por ciento de aprobación, mientras que la desaprobación aumentó en 7 puntos hasta 49 por ciento.





