Afp
Varios países asiáticos están aumentando el uso de carbón contaminante ante la escasez energética y los altos precios provocados por la guerra en Medio Oriente, aunque la crisis podría tener un efecto positivo para el medio ambiente.
En el corto plazo, el carbón aumentará las emisiones tóxicas, pero la crisis energética evidencia los riesgos de la dependencia de energía importada, y podría llevar a las autoridades a adoptar fuentes renovables más rápidamente, indicaron analistas a la AFP.
“La crisis actual del petróleo y el gas en Irán demuestra la importancia de tener fuentes energéticas que no están expuestas al mercado mundial de los productos básicos, como el carbón”, comentó Amy Kong, investigadora de Zero Carbon Analytics.
“Países como Vietnam, que han aumentado rápidamente su generación de energía solar, tienen una protección más robusta contra el aumento de precios de la energía importada”, agregó.
Gran parte de Asia está expuesta a la crisis energética desatada por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Más de 80 por ciento del crudo y del gas natural licuado (GNL) que pasa por el estrecho de Ormuz, bloqueado por el conflicto, va a Asia, según la Administración de Información de Energía estadunidense.
Pakistán, India y Bangladés importan GNL de Qatar, que anunció la semana pasada la reducción de 17 por ciento de su capacidad exportadora por los ataques iraníes.
La falta de capacidad de almacenamiento de gas deja a la mayoría de los países asiáticos vulnerables a los aumentos de precio, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis.
Por ello, varios países intensifican el uso de carbón, que puede ser obtenido regional o localmente, para evitar apagones y evitar fuertes subidas de precios.





