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Moreno Valle, “víctima”
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Puebla: violencia e inseguridad
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Lecciones en Zacatecas
Aún no empieza la contienda oficial y ya está el árbitro rebasado por quienes ni siquiera son contendientes formales. A lo largo del país se reproducen formas tramposas de propaganda a favor de presuntos precandidatos a la Presidencia de la República y, a pesar de que el Instituto Nacional Electoral ha girado instrucciones “precisas” para que sean retiradas algunas de esas expresiones mañosas, los políticos en juego ni por enterados se dan.
Rafael Moreno Valle y Graco Ramírez, gobernadores de Puebla y de Morelos, respectivamente, han utilizado la treta de dar “entrevistas” a medios de comunicación que normalmente tienen una circulación muy focalizada y que, de pronto, cuentan con recursos para contratar espacios “espectaculares” para promover portadas en las que destacan las fotografías de los mandatarios en cuestión, con encabezados laudatorios de sus gestiones estatales. El engaño ni siquiera es novedoso, pues en anteriores comicios se ha practicado, pero en esta ocasión el temprano derroche de recursos, la adulteración del sentido informativo y el reporte internético de localización geográfica de esos anuncios a lo largo de la república, han llevado al INE a “ordenar” que sean suspendidas las maniobras, sin que los involucrados se esmeren en cumplir tales instrucciones, dejando público testimonio de la incapacidad práctica del tal INE (a pesar de los cuantiosos recursos públicos que consume) para hacerse valer.
En el colmo de la desfachatez, el panista que gobierna Puebla, el citado Moreno Valle, se ha envuelto en la bandera de la libertad de expresión y las libertades políticas para hacerse más promoción que el INE le ha instruido para que deje de hacerla, pues alega que le están impidiendo expresar sus aspiraciones periodísticas en entrevistas de prensa. Responsable político de múltiples acciones represivas en Puebla, ejecutante de políticas favorables a las élites y brioso violador de libertades, Moreno Valle se hace pasar ahora como víctima de maquinaciones burocráticas federales que le afectan a él y, oh, además de censurarle, violan sus garantías individuales.
Moreno Valle, más que enfrascarse en discutibles estrategias de “posicionamiento” como precandidato presidencial, debería atender la grave situación de inseguridad pública que vive actualmente Puebla, cada vez con más asaltos, secuestros y asesinatos, mientras el mandatario saliente se dedica a cuidar su imagen política y a tejer una eventual postulación presidencial (el autor de estas líneas considera que, en realidad, RMV busca colocarse como contrincante negociado para aparentar “contienda democrática” panista que terminará “ganando” Margarita Zavala, con posterior premio de consolación para el poblano acomedido).
Cierto es que Moreno Valle no es el único aspirante a una candidatura presidencial para 2018 que está en abierta campaña. Andrés Manuel López Obrador inicia faenas para la siguiente elección en cuanto termina la anterior, y no hay en el escenario nacional un personaje que haya aparecido con más constancia en fotografías, carteles, audios, videos y declaraciones a los medios, en condición de virtual candidato presidencial, que el tabasqueño, quien llegó a establecer en 2015 que los aspirantes a cargos de elección popular de Morena deberían tomarse fotografías con él como obligado acompañante, en promoción electoral de uno y otro.
Por su parte, Margarita Zavala Gómez del Campo también está en abiertos trabajos de proselitismo, a través de una fundación creada especialmente para esos propósitos, y su fraseo cotidiano es el de una candidata en campaña. Bueno, hasta el secretario federal de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería ser obligada referencia de ecuanimidad y prudencia políticas, se ha permitido la ligereza de promover sus “logros” en las carreteras, aún sin restricciones legales, de las redes sociales.
Este domingo hubo elección extraordinaria de presidente municipal de Zacatecas. La nueva realización de comicios en la capital del estado fue motivada por la anulación de los anteriores, en los que Soledad Luévano, de Morena, alcanzó 562 votos más que la priista Judith Guerrero. Sin embargo, el PRI impugnó ese resultado y consiguió echarlo abajo por la vía judicial, argumentando que Luévano había realizado actos anticipados de campaña, al ser designada Promotora de la Soberanía Nacional en el estado y hacerse propaganda asociada al nombre de su partido.
En protesta, la dirección nacional de Morena decidió no participar en la elección extraordinaria de este domingo que, así, fue ganada por la priista Guerrero. Sin embargo, el abstencionismo fue del setenta por ciento y la triunfadora ni siquiera alcanzó el mismo número de votos que había tenido la primera vez (13 mil 770, este domingo, contra 18 mil 427 en junio pasado; es decir, perdió casi una tercera parte de sufragios). En varios puntos, el desenlace de la capital zacatecana ofrece lecciones de lectura necesaria para los partidos contendientes y las autoridades electorales.
Por pura deducción a la inversa, debería resultar muy preocupante el hecho de ver tan contentos a Enrique Peña Nieto, Pedro Joaquín Coldwell (secretaría de energía), José Antonio Meade Kuribreña (secretaría de hacienda) y José Antonio González Anaya (director de Pemex, concuño de Carlos Salinas de Gortari), por los diversos procesos de “asociación” técnica y jurídica con empresas extranjeras en materia de energéticos. Tan bonita palabrería, proclamando un día “histórico” y exaltando los muchos beneficios que, según eso, tendrá el interés patrio, tienen como referencia que, en un lapso de tres meses, Estados Unidos, China, Japón, Francia, Noruega y Malasia, irán tomando posesión de procesos de exploración y extracción de hidrocarburos mexicanos, eso sí, en “alianza” con Pemex o con empresarios locales.
Y, mientras sigue desatada la violencia criminal en Guerrero y Veracruz (pero, obviamente, no solamente allí), ¡hasta mañana!





