Berlín. El Atlético de Madrid buscará la hombrada hoy cuando visite al Bayern Munich en el Allianz Arena, en la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones tras el 1-0 de la ida.
En uno de los partidos más intensos, emocionantes y atractivos que pueden verse actualmente en el futbol europeo, los españoles usarán toda sus armas para llevarse el triunfo y el pase a la final del certamen continental.
El duelo entre alemanes y españoles lo tiene todo: una final de la máxima competición continental como premio, un desenlace incierto tras el 1-0 logrado por el Atlético en la ida, un partido entre los dos técnicos más carismáticos del momento, un choque de estilos radicalmente opuestos y un escenario imponente en una de las principales mecas del fútbol europeo.
Será un duro encuentro entre el director técnico argentino Diego Simeone por los ibéricos y el español Josep Guardiola por los teutones.
Ni un asiento estará vacío, como es habitual, en el Allianz Arena, un estadio que ruge como pocos cuando el equipo logra transmitir emoción a la grada.
Sé que si no gano dirán que el trabajo no está completo. No me queda otra que aceptarlo, dijo el catalán resignado a cumplir con su papel de entrenador estrella.
Es su última oportunidad, porque a partir de la próxima temporada se hará cargo del Manchester City, así que el partido de mañana es un examen que marcará por siempre su paso por Alemania.
Es un examen que podría ser incluso más difícil que la misma final del 28 de mayo en Milán, donde el rival será el ganador del duelo entre Real Madrid y City.
Pocos equipos igualan la potencia de fuego del Bayern, que tiene en punta a un hombre de la clase de Robert Lewandowski. Pero quizá ninguno en el mundo puede compararse con la capacidad defensiva del Atlético de Simeone, el rival que, en realidad, nadie quería en Munich.
El conjunto dirigido por el argentino es quizá el bloque de jugadores más fanáticamente convencido de lo que hace, un grupo de soldados disciplinados a las órdenes de un general al que nadie discute, un equipo solidario en el esfuerzo y conjurado para ganar un título que considera que sólo la fatalidad le arrebató hace dos años en la final contra el Real Madrid.
El Atlético es el conjunto que mejor hace todo aquello que más molesta a Guardiola: presión asfixiante, líneas muy juntas, defensa infatigable y concentración del primer al último minuto.
No marca mucho, pero eso es algo que no le preocupa. Sus últimos cuatro partidos los ganó 1-0 y en Munich le basta con mantener el arco impoluto.
Habrá que esperar hasta que concluyan los 90 minutos o el tiempo extra para ver quién se queda con el triunfo y el boleto a la final de Milán.





